11 de octubre: nada que festejar, mucho para seguir luchando

Por Comunicación CTAA* | En el último día de libertad de los pueblos originarios, conversamos con la Secretaria de Pueblos Originarios de la CTA Autónoma Provincial, Irene López. En un contexto de vulneración general de derechos, las comunidades siguen sufriendo la peor cara de la desidia, el ajuste y las violaciones a los derechos humanos.

Irene López

Ismael Ramírez, el niño asesinado por la policía chaqueña durante una represión en Sáenz Peña, expuso otra vez la barbarie del sistema. Lamentablemente a su nombre se puede sumar el del joven mapuche Rafael Nahuel, muerto por la espalda por balas del grupo Albatros en tierras ancestrales ocupadas por el multimillonario Benetton.

Pero estas son dos de una larga lista de personas que para el sistema valen menos que las propiedades de aquellos que los expulsan de sus tierras y los condenan a la miseria para sostener sus negocios.

“El 12 de octubre no tenemos nada que festejar los pueblos originarios, es un día de duelo, de luto. Estamos más fuertes que nunca en este momento porque nuestra resistencia no tiene fin. Estamos en pos de la descolonización. El Estado nos ignora y discrimina y vamos a seguir resistiendo y demostrando que existimos desde el norte al sur del país”, explicó López, integrante de la comunidad colla de Rosario.

Para la dirigenta, es muy importante visualizar que las violaciones a los derechos de las comunidades están cotidianamente más cerca de lo que se piensa. En Rosario cada día diversas comunidades denuncian abusos de las fuerzas de seguridad. “La policía pasa y tira pero las víctimas son ignoradas” por su origen étnico.

Sin ir más lejos fue resonante la saturación y represión policial en el Barrio Toba de Rosario el 2 de abril del año pasado. Un hecho de maltrato policial terminó con medio centenar de policías  a puro golpe, detención e invasión de dos viviendas. En aquella oportunidad se catalogaron cuchillos que estaban en las cocinas, como “armas blancas”. Pibes fueron arrancados de sus camas. Las casas fueron rotas y se detuvo a 15 personas, entre ellos tres menores de edad, la mayoría aparecería en la Comisaría 19° horas después, con golpes fuertes en diversas zonas del cuerpo.

Además del destierro y la forzosa migración interna a la que son sometidas las comunidades, en las grandes ciudades las condiciones de vida en algunos sitios infrahumanas, la falta de acceso a la educación intercultural, a la posibilidad de un trabajo digno, son partes de un larco derrotero de vulneraciones. Respecto a la política del gobierno nacional de Mauricio Macri, Irene fue tajante: “es como el colonizador gringo que quiere venir a engañar a las comunidades, vendiendo espejitos de colores. Nosotros creemos en una política basada en la espiritualidad, el indigenismo, el derecho a la tierra y la cultura”, dijo López.

Actividades y caminos

Según comentó la Secretaria de Pueblos Originarios de la CTAA Provincial, la central viene desarrollando tareas tendientes a la coordinación y potenciación de las actividades y propuestas de las comunidades locales. Además se ha sumado a la exigencia hacia el gobierno provincial para que les sean entregadas las personerías jurídicas, que les permitirán conformar distintos espacios de trabajo y propuestas.

Para quienes quieran sumarse, este jueves desde las 21.00 horas un grupo autoconvocado realizará una vigilia hasta medianoche en el Monumento Nacional a la Bandera y se invita a toda la población. Además el viernes desde las 8.30 horas se izará la Wiphala y se la incluirá en la Galería de Honor de las Banderas (Santa Fe 581). “Es un proyecto elaborado por los hermanos de los pueblos Mocoit, Qom y Colla, al margen de la presencia de las autoridades y la intendenta en particular”, contó la referente de CTAA.

Nosotros, pueblos indígenas del mundo, unidos en una gran asamblea de hombres sabios, declaramos a todas las naciones:

cuando la tierra madre era nuestro alimento,
cuando la noche oscura formaba nuestro techo,
cuando el cielo y la luna eran nuestros padres,
cuando todos éramos hermanos y hermanas,
cuando nuestros caciques y ancianos eran grandes líderes,
cuando la justicia dirigía la ley y su ejecución,
¡entonces llegaron otras civilizaciones!
Con hambre de sangre, de oro, de tierra y de todas las riquezas, trayendo en una mano la cruz y en la otra la espada, sin conocer ni querer aprender las costumbres de nuestros pueblos, nos clasificaron por debajo de los animales, nos robaron nuestras tierras y nos llevaron lejos de ellas, transformando en esclavos a los «hijos del sol».

¡Sin embargo, no pudieron eliminarnos!
ni nos hacen olvidar lo que somos,
porque somos la cultura de la tierra y del cielo.
Somos de una ascendencia milenar. Y somos millones.
Y aunque nuestro universo entero sea destruido,
¡NOSOTROS VIVIREMOS
por más tiempo que el imperio de la muerte!
 

Port Alberni, 1975

Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas (CMPI)

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