Fusilamientos de 1956 |

“Todos nuestros derechos fueron conquistados a través de la lucha”

A 64 años de los fusilamientos de junio de 1956, Rolando Zanetta recuerda a su padre, asesinado por la dictadura de Aramburu, y reflexiona sobre el legado de los programas de Huerta Grande, la CGT de los argentinos y el peronismo revolucionario.
Jun, 16. 2020
Comunicación CTAA Provincia de Santa Fe

Rolando Zanetta lleva el mismo nombre que su padre, quien fue un imprentero de La Plata y militante de la resistencia peronista que participó del levantamiento liderado por Juan José Valle contra la auto-denominada «Revolución Libertadora». Hecho que concluiría con los fusilamientos en José León Suarez y Lanús ordenados por Aramburu e Isaac Rojas. “Todo lo que ocurrió después uno lo presentía, lo que quizá no supimos ver fue la maldad y la crueldad de la clase dominante”, reflexiona hoy Zanetta hijo.

Zanetta padre era un cuadro dentro de la resistencia contra la proscripción del peronismo, y en su imprenta se editaban volantes contra la dictadura. Fue preso político, detenido en Olmos entre diciembre del 55 y marzo del 56. El 9 de junio de 1956, durante su participación en el levantamiento contra el gobierno militar, es alcanzado por varias ráfagas de ametralladora cuando se dirigía en taxi al comando de la segunda división (sito en la calle 53).

Tras negarle asistencia médica por horas es llevado al policlínico San Martín. Allí agoniza varios días, negándose a darle información al jefe de polícia, Fernández Suárez, que amenaza con fusilarlo. “Que la oligarquía me fusile, es un premio para mí”, responde Zanetta, quien finalmente muere el 12 de junio.

En entrevista con la CTA Autónoma provincia de Santa Fe, Zanetta hijo analiza aquellos hechos y recuerda a los fusilados del 56, a los 30 mil desparecidos de la última dictadura y a la resistencia obrera. “Se nos acusó de violentos, cuando en verdad los muertos siempre los sufrimos el pueblo y la clase trabajadora”, sostiene y destaca la fuerza de ese movimiento y los derechos que supo conquistar, al punto que ni siquiera la represión militar se atrevió en su momento a derogar todas esas conquistas.

“Nadie nos regaló nada. Todo se consiguió con lucha y sacrificio, que incluso costó la vida de tantos obreros. Algo que la historia tendría que reivindicar constantemente, para que tengamos muy en claro cuanto costó cada derecho que se conquistó en nuestro país”.

Consultado por el legado de los programas de Huerta Grande, la Falda y el 1ro de Mayo (que la CTA Autónoma homenajea esta semana), el ex concejal de Rufino evoca “la efervescencia que uno podía percibir de aquella época, en la que se perfilaban dos tipos de movimientos: por un lado los que querían acordar con el sistema y por otro los que producían hechos como los de Huerta Grande”.

“El programa de Huerta Grande fue de una avanzada tan grande que no solamente provocó un avance dentro del pensamiento, sino que creó una nueva línea política que terminó siendo la base y sustento del peronismo revolucionario: el peronismo que quiere los cambios reales y una nueva patria. Por eso los documentos de Córdoba son tan importantes: hicieron un definitivo quiebre con ese sindicalismo burócrata y vende-patria”, concluyó.

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