Masacre de Avellaneda |

Darío y Maxi, siempre presentes

Se cumplen 18 años de aquel 26 de junio, cuando Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados en la Estación Avellaneda del Ferrocarril Roca tras una brutal represión de la policía bonaerense. Hecho que marcó la cuenta regresiva al gobierno de Eduardo Duhalde.
Jun, 25. 2020
Comunicación CTAA Provincia de Santa Fe

El 26 de junio de 2002, dos jóvenes militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD), Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, fueron asesinados en la entonces Estación Avellaneda del Ferrocarril Roca durante una jornada de lucha. La brutal represión de policía bonaerense, protegida entonces por el aparato mediático hegemónico, marcarían el fin de la era Duhalde pero no de la impunidad política.

“Seguimos en la misma búsqueda de poder tener plenamente justicia y que los responsables políticos de los asesinatos de Maxi y Darío estén juzgados y condenados por las responsabilidades que ellos tuvieron aquel día. Solamente Fanchiotti y Acosta tienen cadena perpetua que está firme pero para nosotros no es suficiente”, planteó Vanina Kosteki, hermana de Maximiliano, en el audioinforme publicado el año pasado por Canal Abierto.

“La responsabilidad no es solamente de los que apretaron el gatillo y mataron. Ellos recibieron una orden desde el gobierno para ir a reprimir y parar las protestas, por ende ellos también son responsables”, dejó en claro.

Foto: Facebook de Pablo Fierro

A la violencia institucional se le sumaría la del poder mediático, cuya campaña de desprestigio y estigmatización hacia los movimientos populares llegó a querer instalar la versión de que “los piqueteros se mataron entre ellos”. El 27 de junio Clarín lanza su infame tapa “La crisis causó dos nuevas muertes”. La mentira se cae abajo gracias al registro de los periodistas gráficos Sergio Kovalevsky y Pepe Mateos, y del camarógrafo de Canal 7 que filmó el momento en que los policías disparaban.

La editorial “Asesinos” del colectivo Indymedia Argentina de esa jornada reflejó el dolor y la bronca ante tanta impunidad, así como la marca de fuego que la Masacre de Avellaneda significó para los por entonces pocos medios alternativos y populares: “Darío tenía 21 años y hoy fue asesinado por la policía. Las inmundas calumnias de los medios de comunicación, desde Haddad hasta Tognetti, la basura de las declaraciones de los funcionarios tropiezan y rebotan contra la figura impecable de este joven luchador desocupado. Sus asesinos llevarán por siempre el estigma de habernos arrancado a un gran compañero”.

En este difícil contexto de pandemia, la memoria es más que nunca una actividad esencial y desde esta mañana un número reducido de militantes se encuentran en la ahora Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, respetando la distancias y siguiendo los prótocolos, pero dando el presente para no dejar lugar a la injusticia.

 

 

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