Violencia de género |

“Le empezamos a poner voz al dolor”

Karina Ruaro, trabajadora del Hospital Centenario, realizó una versión local de la ‘Canción sin miedo’, de la mexicana Vivir Quintana. Ahora invita a otras mujeres a participar de una obra que “no se puede cantar sola sino de a muchas”.
Sep, 10. 2020
Comunicación CTAA provincia de Santa Fe

Cuando escuchó la ‘Canción sin miedo’ y la historia de su autora, la mexicana Vivir Quintana, Karina Ruaro dice que se enamoró. “Ahí empecé con la fantasía de poder cantarla. Es una canción que no se puede cantar sola sino de a muchas mujeres, en lo posible todas”, explicó. Así fue como esta trabajadora con más de 26 años de antigüedad en el Hospital Centenario de Rosario lanzó una convocatoria por Facebook para que le enviaran fotos y consignas para armar un video.

Karina RuaroLa respuesta fue muy importante y, con todo el material colectado, Karina le puso la voz y la guitarra a la canción y editó un video que empezó a circular por las redes con muy buena aceptación. Plasmada esa primera intervención ahora sube la apuesta: quieren cantarla y tocarla de a muchas. Además de quienes canten, invita a la que sepa tocar el bombo, la guitarra o cualquier otro instrumento. “La cuestión es que le empecemos a poner voz al dolor. Lo que unifica es el dolor, con esta letra nos identificamos con esa madre que busca en las plazas, con esa amiga que perdimos, con esa mujer que está desesperada tratando de buscar ayuda en otras mujeres”, detalló.

“Lo importante es que unamos las voces, que aprendamos la letra y que nos animemos a cantarla porque realmente esta canción no se puede cantar sola, se necesitan las voces de otras así como una no puede marchar sola, el estar juntas le da sentido a la marcha y al reclamo que hacés”, aseguró.

Justamente la manifestación colectiva, cuando se pueda volver a las calles, es el objetivo: “Queremos incorporar esta canción en la próxima marcha. El proyecto es que la sepamos todas y la cantemos sin miedo en la próxima marcha. Todas podemos cantar y le vamos a poner nuestro ímpetu”.

Para Karina, lo importante es hacer mella y apuntar a “esta sociedad que mira para otro lado, se horroriza cuando nos ven desnudas marchando pero no cuando ven a nuestras hermanas en bolsas, tiradas en un baldío, quemadas en cal, cortadas en pedazos”.

El amor es el camino

Esta trabajadora estatal de salud, luchadora de muchas batallas colectivas y personales, desde que comenzó el aislamiento preventivo cada 15 días hace recitales en vivo por Facebook, los sábados por la noche, con la intención de compartir cierta alegría en el contexto que se vive. “Hay que sacar al otro de esta angustia que genera la pandemia”, aseguró. “Cuando generamos empatía y amor es más fácil enfrentar cualquier problemática. Cada uno tiene que convocar desde lo que sabe y le llega al otro”.

Sobre cómo articula su trabajo en salud y su militancia gremial con su afición a la música y el canto, Karina afirmó que “la relación es el amor: el amor te motiva a trabajar en salud, a tener empatía con el otro, que no es un riñón dañado o una apendicitis o una pierna fracturada, es un ser humano con todo su entorno sufriendo”.

Además del contexto actual, a ella también le preocupan las problemáticas que se arrastran estructuralmente, como el hambre. “Hay tres generaciones de chicos que no saben lo que es comer en la casa, con la familia y decidir qué van a comer ese día, que comen lo que un burócrata decide que tienen que comer”.

Frente todo ese combo, Karina fue categórica respecto de la salida: “una intenta sacar toda esa mierda y convertirla en amor y el arte es la mejor manera. En realidad, el amor es el camino: no puede haber militancia sin amor, compromiso sin amor y no puede haber un trabajo digno sin amor”.


Quienes estén interesadas en participar del próximo video, contactarse con Karina Ruaro a través de Facebook.

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