Paridad |

Poco ruido para un gran paso

La Secretaria de Juventud de la CTA Autónoma provincia de Santa Fe y trabajadora de la salud pública provincial, Laura Salvadeo, aporta su visión sobre la sanción de la Ley de Paridad de Género en Santa Fe.
Oct, 28. 2020
Laura Salvadeo, Secretaria de Juventud de la CTAA provincia de Santa Fe
Laura Salvadeo

Laura Salvadeo

Desde hace unos días, Santa Fe celebra la obtención de la Ley de Paridad de Género en cargos públicos a nivel provincial. Bajo el expediente N° 41.092, se deja constancia del principio de paridad de género en la composición e integración del poder legislativo, poder ejecutivo, poder Judicial, partidos políticos y asociaciones, consejos y colegios profesionales.

Sin duda alguna, este logro representa un gran avance para la equidad y a la vez supone un necesario freno a la histórica desigualdad que hemos padecido silenciosamente las mujeres en los diferentes espacios de participación y trabajo. Quizás no estamos viendo la magnitud del alcance que tendrá esto a futuro, tanto en los próximos comicios como en las estructuras orgánicas en general. Algo que ayer nomás parecía poco menos que un anhelo inalcanzable hoy es un hecho consumado.

Es necesario aclarar que esta conquista fue posible no sólo con la buena voluntad de quienes ocupan actualmente escaños en las cámaras de diputados y senadores, sino también gracias al creciente movimiento internacional y nacional de miles de mujeres que han sido protagonistas de una ardua lucha sostenida en el tiempo. Pusieron en debate la falta de perspectiva de derechos, estigmatizando todo acto que no fuera en pos de la igualdad, interpelando múltiples conductas patriarcales naturalizadas, visibilizando los efectos que todo ello trae aparejado en los ámbitos laborales. Insistieron primero con el reconocimiento de un mínimo porcentaje de participación, para luego conseguir la ansiada paridad.

Paridas a sí mismas, en un nuevo alumbramiento como mujeres, como modelo de una mujer nueva. Menos alienada, menos subestimada y con más libertad para expresar las necesidades propias como clase y no esperar que los hombres alcen sus voces por nosotras. Renacidas a su vez como sujeto de la historia, en un nuevo modelo de carácter feminista, donde poder al fin desarrollarse y aportar su impronta. Construir, como dice la canción, juntos a la par.

Todavía queda un largo camino por recorrer que implica, entre otros ítems, la inclusión del colectivo LGTBIQ (lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer). Esas siglas que todavía no se digieren bien en la sociedad y dejan al desnudo un idioma que todavía no encuentra un fonema que nos incluya a todos, todas y todes*. Para ello es preciso entender que un derecho no termina cuando satisface una necesidad personal, sino cuando satisface una necesidad colectiva. Por ese camino -como sociedad y conjunto – podremos aceptarnos en toda la variedad que representamos y así lograr esa percepción de “semejante” más allá de nuestras diferencias y diversidades.

¡A seguir, que todavía falta, y celebremos el paso alcanzado!


(*) Expresión que se utiliza para representar a los géneros no binarios (ni hombres ni mujeres)

Nota publicada originalmente en La Columna Noa

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