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Santa Fe: Las marcas del agua a 18 años del crimen hídrico

Se cumple un nuevo aniversario del peor desastre que vivió la capital provincial, pero también del comienzo de una larga lucha contra la impunidad. Entre avances y retrocesos legales, el desafío de mantener viva la memoria sigue latente.
Abr, 29. 2021
Comunicación CTAA Provincia de Santa Fe

“Son 18 años de dolor transformados en lucha”, resume Milagros Demiryi, Secretaria de Derechos Humanos de la CTAA provincia de Santa Fe, y una de las más de 130 mil damnificadas del crimen hídrico que dejó bajo el agua a la capital provincial en 2003. “El 29 de abril está presente y más vivo que nunca. Hay marcas que quedan, y son las marcas del agua. Quedan en el alma, en la mente y en los corazones de los santafesinos”.

Una vez más el aniversario está atravesado por la pandemia, que a pesar de sus diferencias tiene varios puntos en común con lo ocurrido en la ciudad. “Esto es un desastre a nivel global y lo que vivimos el 29 de abril fue un desastre a nivel local. Tanto uno como otro no son producto ni de la naturaleza, ni de la voluntad de fuerzas extrañas. Son productos de lo que se ha hecho con el sistema en cuanto a modos de producción, de maltratar al hábitat que nos vuelve de esta forma. Y en el caso de la inundación, se combina la desidia y la irresponsabilidad de no haber cumplido lo que juraron, que es cuidar a los ciudadanos”.

Con avances y retrocesos, el proceso de lucha que comenzó esa misma jornada fue siempre una disputa desigual contra los poderes del Estado, donde sin dudas la batalla ganada más importante es la de la memoria. “No han podido sepultar lo que ocurrió en el olvido del pueblo santafesino. La batalla por la verdad contra la mentira montada de querer hacer parecer que los funcionarios o los distintos órganos del Estado no podían hacer nada”, explicó Demiryi, también integrante del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), actor civil en la querella.

El día que el pueblo salvó al pueblo

El desastre afectó a una superficie de 3 millones 264 mil 947 metros cuadrados; más de 40 barrios; 1.296 manzanas; 30.788 casas; 4.618 departamentos; 642 ranchos y 707 casillas (datos de Catastro y el Ipec). La justicia reconoce sólo a 23 muertos en forma directa, pero los organismos de derechos humanos dan cuenta de al menos 158 fallecidos.

“Seguro hubo muchos más. Pero si no los hubo eso obedece a los vecinos que sacaron un bote, o que fueron a buscar a las personas mayores, a niños. O a la cantidad de centros de evacuados que se abrieron en cualquier lugar. Hubo muchísimas situaciones que demostraron que las redes preexistentes de vecinos, compañeros de trabajo, familias y demás, se activaron para salvarnos entre nosotros. No fue el gobierno”.

“Sin dejar de ser críticos con lo que nos falta, nos quedamos con lo que son estas reservas morales y éticas. Estos ejemplos de dignidad y de continuidad en la lucha que nos permitieron salir adelante y seguir con esto. Es una causa del pueblo santafesino que cobró vida con la cantidad y la diversidad de actores que participaron de la misma”.

Dentro de esa causa, en marzo de 2020,  la Cámara de Apelaciones de Santa Fe convalidó el fallo de primera instancia que condenó a los ex funcionarios Edgardo Berli y Ricardo Frati, por su responsabilidad en las inundaciones producidas en la capital en el año 2003. Al momento del estrago, Berli se desempeñaba como ministro de Obras Públicas, mientras que Frati era secretario de Recursos Hídricos.

Si bien fue una instancia importante, dejó un sabor amargo al tratarse de una condena por tres años de prisión (lo que entra en la categoría de excarcelable) pero aún más porque la causa sigue dejando afuera a su máximo responsable y que es el ex gobernador, Carlos Alberto Reutemann. “No sólo es responsable de la inundación de Santa Fe, sino de los crímenes del 19 y 20 de diciembre de 2001. Seguimos gritando que hay un asesino suelto y refugiado en el senado”.

El recuerdo de un imprescindible

Sobre el final de la entrevista Demiryi hace una mención especial para el compañero Rubén “Zurdo” Suárez, militante inquebrantable e imprescindible que falleció el lunes 26 de abril tras varios días de luchar contra el Covid.

“En este 29 de abril amerita honrar al ‘Zurdo’. Él estuvo siempre en la lucha. Los años que vivió acá como CTAA le puso el pecho. Acompañó y participó de todas las acciones que llevamos adelante e impulsó que la Central asumiera el compromiso de esta causa”, concluyó.

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