Derechos Humanos |

Un pedacito de justicia: cuatro perpetuas en la causa Klotzman

El Tribunal Oral Federal Nº 2 dictó sentencia y condenó a la pena máxima a los cuatro acusados por delitos de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención (CDD) “Quinta Operacional de Fisherton”.
Jul, 30. 2021
Comunicación CTAA provincia de Santa Fe

Pasado el mediodía de ayer, el Tribunal Oral Federal Nº 2 dio a conocer la sentencia en la denominada “Causa Klotzman”, en la que condenó a la pena máxima a los cuatro acusados por delitos de lesa humanidad cometidos en el Centro Clandestino de Detención (CDD) “Quinta Operacional de Fisherton”.

Todos los imputados fueron condenados a prisión perpetua, como había sido solicitado por la fiscalía y las querellas, por los delitos de homicidio agravado, privación ilegítima de la libertad agravada, tormentos agravados, supresión de identidad, sustracción, retención y ocultación de un menor de 10 años y asociación ilícita.

Se trata del ex militar Jorge Alberto Fariña. Retirado del Ejército Argentino, destinado al Destacamento de Inteligencia 121 de la ciudad de Rosario; y los ex policías Federico Almeder, René Juan Langlois y Enrique Andrés López. Aunque se esperaba la cárcel común para todos los condenados, el Tribunal ordenó que mantuvieran sus condiciones de detención, por lo que seguirán gozando del beneficio de la prisión domiciliaria.

En este juicio oral, desprendimiento de la original Causa Feced, se juzgó a estos cuatro genocidas por el secuestro y la desaparición de 29 personas entre agosto y octubre de 1976, la mayoría jóvenes militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). También por la apropiación de la hija de dos víctimas desaparecidas, Ricardo Horacio Klotzman y Cecilia Barral, cuya identidad fue recuperada en 2011. Sólo existe un sobreviviente de ese CDD, Fernando Brarda.

Por esa sustracción y sustitución de identidad, Abuelas de Plaza de Mayo se constituyó como querellante en este juicio. Ayer, luego de conocerse la sentencia, desde el organismo recordaron que aún buscan a “les hijes de Isabel Ángela Carlucci, María Laura González y Liliana Beatriz Girardi, víctimas de esta causa y embarazadas al momento de sus secuestros”.

Víctimas Causa Klotzman

Dos proyectos de país

En el cantero de Boulevar Oroño, frente al tribunal, se concentraron familiares y militantes para escuchar la lectura de la sentencia. Entre ellos estuvo el referente del Movimiento de Organizaciones Sociales Progresistas, Luis Castañeira, quien fue militante del PRT-ERP en los ‘70. “Es una satisfacción, estamos satisfechos”, evaluó. “En realidad, es un pedacito de justicia que se hace. No es una justicia total, global, como quisiéramos todos los argentinos, porque en realidad quedan pendientes muchas deudas con el pueblo. Es un crimen muy grande que cometieron las multinacionales, los monopolios y los militares, que fueron el perro guardián del imperialismo”, explicó.

“De todas maneras el pueblo argentino va logrando, poco a poco, conquistar sus derechos y hacer justicia. Van a venir más juicios y más condenas a los genocidas. Esto demuestra que hay un pueblo vivo que sigue luchando, que tiene esperanzas y que sigue levantando las banderas de nuestros 30 mil hermanas y hermanos muertos y desaparecidos”, aseguró.

Entre quienes estuvieron detenidxs/desaparecidxs en la Quinta Operacional de Fisherton se encuentra Oscar Medina, el hermano de Héctor “Chinche” Medina, quien fue también preso político por su militancia en la Juventud Guevarista y el PRT-ERP y actualmente es Secretario de Organización de la CTA Autónoma provincia de Santa Fe. Para él, la sentencia a perpetua está bien, pero “tiene que ser cárcel común, perpetua y efectiva porque esto fue un genocidio”, aclaró.

Para el dirigente, lo más importante es el trasfondo político, que no es pasado sino puro presente. “Acá no se discutió una cuestión menor sino un proyecto de país, el futuro de nuestro pueblo. Y la derrota y el asesinato de nuestros compañeros, la persecución y el exterminio significó que hoy nuestro pueblo, nuestros hijos, nuestros niños, nuestros ancianos, nuestras compañeras, estén pagando las consecuencias de la falta de vivienda, de salud, de educación y de trabajo. Esto no fue una cuestión menor, aquí las clases dominantes determinaron el rumbo económico y el destino de nuestro pueblo. Acá se discutieron dos proyectos de país. No hubo dos demonios, hubo dos proyectos de país y triunfó el proyecto de la concentración económica”, expresó.

“Esta sentencia es un hecho trascendente, que no tiene que ver sólo con este hecho sino con que sepan los lacayos del poder que no van a quedar impunes y que esta condena significa también defender a los luchadores del presente”, concluyó.


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