#8M: ¡Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras!

Por Guillermina Barukel y Tamara Zentner* | El 8 de Marzo, por primera vez en la historia las mujeres paramos de trabajar en todo el mundo. Podría parecer una obviedad repetirlo pero tenemos que decirlo de todas las formas posibles: ¡Vivas nos queremos! Esta reivindicación que parecería de siglos pasados a las mujeres nos toca gritarlo en éste: ¡Queremos vivir! Para seguir peleando por todo lo que soñamos, por tantos derechos que nos faltan, nos necesitamos vivas.

proyectorevuelta

Proyecto Revuelta. Fuente: Facebook

Las mujeres paramos porque somos cada vez más las que estamos hartas y decimos basta. Basta de que nos acosen, nos asesinen, nos empalen, nos violen, nos prendan fuego, nos acuchillen y nos tiren en bolsas de basura. Pero entendemos que el femicidio es el extremo más brutal de toda una serie de violencias y desigualdades estructurales y globales que sufrimos día a día en diferentes ámbitos y frente a diferentes situaciones. Así que también paramos porque además de vivas, nos queremos con derechos.

  • Porque cobramos menos que los varones. A igual trabajo, desigual salario;
  • Porque no se reconoce que las tareas domésticas y de cuidado es trabajo que no se remunera y suma horas a nuestras jornadas laborales;
  • Porque los medios de comunicación nos culpabilizan por la violencia machista que sufrimos y convierten en show mediático nuestro sufrimiento;
  • Porque los estándares de belleza nos imponen modelos que nunca se parecen a nosotras mismas;
  • Porque las redes de trata nos desaparecen y esclavizan, convirtiéndonos en objetos para la explotación sexual;
  • Porque morimos por abortos clandestinos;
  • Porque se ejerce violencia institucional que amenaza y persigue a las trabajadoras sexuales;
  • Porque se nos encarcela por delitos que criminalizan formas de supervivencia a las que nos empuja la exclusión, mientras los crímenes de las corporaciones y el narcotráfico quedan impunes.

Hoy en día en Argentina asesinan a una mujer cada 18 horas (2 de cada 10 mujeres asesinadas ya habían presentado denuncias por violencia de género), la brecha salarial entre mujeres y varones llega en promedio al 27%, las tareas domésticas suman 3 horas diarias a nuestra jornada laboral, y el aborto clandestino e inseguro es la principal causa de muerte entre las mujeres gestantes (se practican 500.000 abortos ilegales anualmente, que terminan con 80.000 internaciones y 100 mujeres muertas).

Frente a esta realidad y lejos de dar respuestas, el gobierno nacional estableció un recorte de 67 millones de pesos al Consejo Nacional de las Mujeres (mediante la Decisión Administrativa 12/2017 del 11/01/17), quitando recursos fundamentales para la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (PNA).

Es por decisiones como estas (y por todas las que no se tienen la determinación política de llevar adelante), que entendemos al Estado como responsable. Existen (o podrían hacerlo) instituciones y/o políticas públicas con la capacidad de generar transformaciones y garantizar nuestros derechos: políticas de asistencia integral a las víctimas de violencia machista; garantía de asesoramiento jurídico para quienes necesitan denunciar; capacitación y protocolos de actuación para que las fuerzas de seguridad no revictimicen a quienes denuncian hechos de violencia; educación sexual integral; aborto legal, seguro y gratuito; políticas sanitarias que garanticen el acceso a métodos anticonceptivos; refugios y espacios de contención; jardines maternales y extensión de las licencias por maternidad y paternidad; paridad salarial, entre muchas otras.

Las mujeres estamos hartas y al hartazgo lo convertimos en fuerza colectiva. Frente a la crueldad, más feminismo. Nos organizamos en todas partes: en las casas, en las calles, en los trabajos, en las escuelas, en las ferias, en los barrios.

En Santa Fe, la mesa #NiUnaMenos estableció el cese de la jornada de trabajo de 11.00 a 13.00 horas y una concentración a las 16.30 en Bv. Pellegrini y San Martín para marchar por la peatonal hacia la Plaza de Mayo. La consigna es que durante todo el día las mujeres vistamos de negro, como una forma de visibilizar el reclamo. Además, se decidió en asamblea que la marcha sea sólo de mujeres, proponiendo que los varones que deseen participar del reclamo lo hagan en la plaza.

Por todas las que nos faltan, por lo mucho que nos queda por conquistar, el 8M nosotras paramos. El primer paro internacional de mujeres de la historia nos necesita a todas en huelga, juntas en las calles para defender nuestros derechos y gritar de nuevo que ¡Vivas nos queremos, ni una menos!

*Guillermina Barukel y Tamara Zentner. Participantes de la Agrupación Proyecto Revuelta, con actividad territorial en La Vuelta del Paraguayo, ciudad de Santa Fe

Nota publicada en la Revista Pasala N°1, de la CTA Autónoma Seccional Santa Fe

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *