A dos años de la partida de Jorge Acedo

Por Sofía Alberti* | El 17 de septiembre de 2016 partía inesperadamente quien fuera Secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado, fundador y dirigente de la Central de Trabajadores de la Argentina, histórico referente de Fabricaciones Militares. Para muchos fue aún más que ello, era el lugar donde volver cuando ganaba el desconcierto y carcomía la duda de estar tomando o no las definiciones acertadas.

Foto: ATE Rosario

Hablar de Jorge Acedo es hablar de uno de los cuadros sindicales más lúcidos que fundó nuestra Central de Trabajadores de la Argentina. Es hablar de Fábrica Militar y Rosario Central, de la lucha, de la emoción por los que no están y por los que vienen. Hay gente fuera del campo gremial de Rosario que incluso, más que por lo expuesto, lo recuerda por su participación en la lucha de Astillero Río Santiago como referente nacional de la Asociación Trabajadores del Estado, a la que amó y le puso cuerpo, mente y alma.

Un 17 de septiembre, volviendo de una formación de delegadxs en Santa Fe sonó el teléfono y escuchamos lo impensado. La partida de Jorge dejó un gran vacío y es inocultable. Los imprescindibles generan esas cosas, porque tienen la cabeza, tienen la formación, tienen el alma, son ordenadores de sentimientos y emociones, son la bocina que te marca el desvío cuando pifias, son los que te calman con la voz de la experiencia cuanto todo se desbanda.

Aún es difícil entrar a ATE Rosario, y que Jorge no salga de alguna puerta con su camisa, su cigarrillo siempre encendido y diga: “qué hacés nena”. Hay días que esperas verlo salir de algún rincón de ese edificio que lo tiene como sinónimo para correr a preguntarle cómo ve esto, o que piensa de lo otro.

Fue quizás, por su origen fabril, uno de los dirigentes más empáticos con los trabajadores industriales que al día de hoy lo recuerdan con mucho afecto. Se podía parar en el medio de cualquier asamblea de cualquier sector y su presencia marcaba el tempo de atención. Portaba la historia en su postura y su mirada. El querido Cacho Mengarelli logró definirlo desde el afecto de la amistad y el compañerismo como “un tótem de piedra, con corazón de pan”. Así, exactamente, era.

Te extrañamos Jorge, pero sabemos que has hecho las cosas lo suficientemente bien para que tu ejemplo e historia nos sigan interpelando, nos sigan guiando. Gracias a ello, logramos día a día seguir emocionándonos por poder construir sindicalismo de clase, combativo y profundamente sintiente, aún en sus debates y contradicciones, conmoviéndonos hasta las entrañas por las injusticias cometidas contra cualquiera en cualquier lugar del mundo, organizando la bronca, para que como vos nos decías: si los poderosos no nos tienen respeto, entonces que nos tengan miedo.

¡Hasta la victoria!

Sofía Alberti, Secretaría de Comunicación CTA Regional Rosario

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