Argentina. ¿Juntos o Todos?: cuando la orden es administrar lo existente

Por Comunicación CTAA*| Este breve texto conteniendo el punteo de varias ideas sobre los “Usos de la Psicología Social y la Comunicación política en las campañas electorales (1)” trata de ser un aporte crítico en medio de las elecciones presidenciales en Argentina. Por eso es que Andrés Marcelo Sarlengo, Secretario de Prensa y Comunicación de la CTAA de Venado Tuerto, quien mediante este articulo nos invita a pensar; ¿Qué hay en juego en este entramado de comunicación, publicidad, alianzas, votantes y poder económico? Aquí apenas nos acercamos a algunas respuestas.

 

Argentina. ¿Juntos o Todos?: cuando la orden es administrar lo existente

Por Andrés Marcelo Sarlengo

Secretario de Prensa y Comunicación

CTA Autónoma de Venado Tuerto

Que la comunicación sea solamente sinónimo de recepción de mensajes o participación ordenada en las redes sociales y la política una gran máquina de inventar candidatos y ofrecer servicios…no implica que dejemos de rastrear otras miradas y prácticas que se acerquen más a las “raíces” del “compartir lo común y lograr el cambio social”.

En una nota publicada el 12 de agosto de 2019 titulada “Política gana a Big Data”, Washington Uranga (Página 12) comentó que “El resultado electoral de las PASO, no solo por el triunfo del Frente de Todos (FdT) sino fundamentalmente por la magnitud de la derrota del oficialismo, demuestra que la política (léase la vida cotidiana, los padecimientos de la ciudadanía y la construcción política que la principal oposición hizo de esta realidad) se impuso sobre el relato oficialista, pero también sobre sus estrategias de marketing político que negando las condiciones objetivas de quienes emiten su voto en las urnas pretendieron dar por terminado un modo de acumulación de poder y limitar todo al manejo de las encuestas y los focus group (2)”.

Más allá del dato específico (el triunfo de las Paso por el FdT) estas reflexiones de Uranga vienen a corroborar lo que Enrique Pichón Riviere y la Psicología Social sostienen: no se puede comprender la conducta de los sujetos sin analizar sus condiciones concretas de existencia, las relaciones sociales que lo determinan, los grupos a los que pertenecen y sus vínculos con organizaciones, personas y territorios. Allí hay que buscar la “coherencia” de su decisión de votar a tal o cual sector político, a ninguno de ellos o directamente no hacerlo.

Para recabar más información al respecto conversamos con el propio Uranga. “A esa reflexión se han sumado otros colegas, en el sentido que me parece que en un momento sobredimensionamos el peso de la Big Data, del marketing político, como si los ciudadanos y las ciudadanas no tuviesen capacidad de reflexionar, o en todo caso como si fuesen casi autómatas respecto de aquellas perspectivas que se le imponen. Me parece que lo que pasó en las elecciones dejo en claro que hay un espacio de la política, hay una capacidad de los ciudadanos y ciudadanas de vivir a partir de su práctica social, o dicho de otra manera, que la política no está divorciada de la vida cotidiana y de las prácticas sociales de las personas, y que por lo tanto estas prácticas sociales, es decir su forma de ser y de actuar en la historia y la incidencia que eso tiene va marcando su manera de decidir. Me parece que esto hay que replantearlo, otra idea que está dando vueltas es que las decisiones pasan necesariamente por el territorio, y que no solamente los medios de comunicación masiva o las redes sociales hablan, también habla la calle, habla la movilización callejera, los espacios donde las personas sí se encuentran cara a cara y van construyendo perspectivas sobre el mundo en que viven (3)”, respondió el periodista y docente universitario.

Asimismo, tras preguntarle a Uranga sobre sí la importancia del territorio y cómo se lo percibe…fue leída así por Axel Kicillof (recorrió 80.000 kms en su automóvil realizando encuentros con grupos pequeños, medianos y masivos)… expresó: “Sí, pensando el territorio como un escenario complejo de construcción simbólica que son los actores que lo componen, que son sus vivencias, que son su manera de construir la cultura. Entonces, me parece que comunican los medio, sí; comunican las redes, sí; pero comunica también el encuentro con el almacenero, con el verdulero, el encuentro con el otro en el espacio de debate, y me parece que eso también reposiciona el lugar de la política, porque me parece que hay un espejismo en el que se ha desplazado a la política solamente como escenario de los medios. Yo me acuerdo que por allá en los comienzos de los 90 María Cristina Mata y Héctor Schmucler plantearon algo que para nosotros fue muy importante durante mucho tiempo, que fue el desplazamiento de la plaza a la platea, con esa imagen lo que decían es que la plaza que ha sido históricamente, simbólicamente, el lugar de la política en la Argentina como en otros lugares del mundo, fue relegada por el espacio de las pantallas, los medios, de la platea televisiva, eso fue un momento de reflexión. David Ratto, el asesor publicista de Alfonsín, decía que para qué me voy a enfrentar, a correr el riesgo de hacer un acto público donde además se me puede meter un infiltrado, si yo con un punto de rating tengo 150.000 personas en la TV. Ese fue un momento. Después apareció el desarrollo de las redes digitales y lo que es el marketing político, y entonces ni siquiera fueron los medios sino las redes sociales digitales, como si además fuese un invento único porque…haber…las redes sociales digitales existen porque existió antes redes sociales, o sea no hay redes sociales digitales sin redes sociales humanas, face to face. Entonces, ese es un segundo momento que me parece que se sobredimensionó, y me parece que lo que ocurrió con las elecciones fue un llamado a la realidad, es decir, sí las redes existen, los medios existen, es muy importante el manejo de la Big Data, pero también hay un espacio del encuentro entre sujetos que recupera además algo que es fundamental para la comunicación, la comunicación es ante todo vincularidad entre sujetos, vincularidad entre personas (3).

No hay videopolítica ni Big Data que puedan ocultar mucho tiempo las condiciones concretas de existencia deshumanizantes que sufren los sujetos, los grupos, las clases desposeídas…que suelen quebrar la “placenta mediática (4)” que pretenden instalar los poderosos.

“Partidos atrapatodos”                                                                                                   Esa definición es del politólogo Daniel Campione, quien entrevistado el nueve de agosto pasado nos precisó: “El partido “atrapatodo” siempre está en la disputa del votante, del elector menos politizado o menos interiorizado en la cosa pública, porque se dice que esos votos lábiles son los que deciden las elecciones. Y cada vez son más los electores con esas características, cada vez es menos gente que vota por una tradición política, que mantiene una fidelidad a lo largo de toda su vida, eso era común hace décadas. Las fuerzas políticas y los expertos electorales le dan mucha importancia al voto poco definido o escasamente racional, pero al mismo tiempo no solo constatan esta situación sino que la fomentan. Procuran construir una política que se aproxima a lo que se llama la “administración de lo existente”, un posicionamiento político que no aspira a transformaciones sociales profundas, que no plantea nada o poco disruptivo con el estado de cosas existentes (5)”.

Además para Campione “hay un cierto ocaso de las posiciones más duras, el planteo de socialismo, revolución…se trata que aparezcan como perteneciendo a épocas superadas, cuando la ciudadanía actuaba de manera diferente, cuando los trabajadores tenían identidad más acentuada (5)”.

Atrapatodos: “Juntos” por un lado; “Todos” por el otro. Ese, este escenario político es propio del orden sociohistórico presente. Y Enrique Carpintero a su modo lo afirma: “…esas tradiciones donde estaban el socialismo, anarquismo, liberales y tenían una propuesta programática donde se discutía, todo eso se ha diluido, y se arman estas coaliciones o frentes donde estamos todos juntos, no se sabe para qué, cómo, de qué manera, pero insisto esto ocurre acá y en el resto del mundo ocurre de la misma manera (6)”.

¿Será que el filósofo León Rozitchner tenía y tiene razón cuando sentencia que el poder económico vota primero para que los votantes elijan entre sus candidatos “atrapatodos administradores de lo existente”?

Fake News                                                                                                                    Son las noticias falsas. Un instrumento que tomando a Ana Quiroga son utilizadas desde la comunicación política para “desmentir la percepción” y promover la conciencia acrítica de la realidad, de la vida cotidiana (o eso pretenden). Imaginen ustedes esa urdimbre en plena campañas electorales.

Vamos a citar para abordar este concepto (el “mentir, mentir, que algo quedará”) a tres entrevistados.

Washington Uranga nos manifestó al respecto: “Es otro fenómeno que tiene varias aristas, una que efectivamente se han convertido en un recurso ilegítimo para posicionar e introducir determinadas discusiones, pero además son un debate que tiene que ver con la profesionalidad de los periodistas, la ética periodística, y una vinculación con el papel que juegan los profesionales de la comunicación en el marco de los desarrollos y las estrategias de las fuerzas políticas y de los intereses económicos. Hay un debate acerca de qué hacen los periodistas, quiénes somos y cómo hacemos la ética de los que hacemos comunicación. Creo que hoy hay muchos profesionales de la comunicación que son funcionales a intereses políticos y económicos, y ni siquiera tienen la honestidad de hacerlo trabajando sobre la verdad, sino que usan cualquier recurso incluyendo el uso sistemático de la mentira pretendiéndola como verdad (3)”.

A Daniel Campione cuando le preguntamos sobre qué papel cumplen las fake news subrayó: “Creo que forma parte del auge de las redes sociales, de las formas de comunicación no tradicional, pero en lo conceptual está integrada a un tema más amplio que son las “campañas sucias”. Como parte de este declive de las ideas, un componente en el esfuerzo de los candidatos es desprestigiar al otro, es desprestigiar al otro con malas armas. Está en la memoria colectiva el caso del padre de Daniel Filmus que se decía que era un arquitecto, que tenía contratos con el Estado, cuando resultó que apenas tenía la primaria y era sastre; pero se trató de instalar un componente de nepotismo y corrupción para quitarle adhesiones a un determinado candidato. Esto es un antecedente. Otro caso es la acusación de narcotraficante al candidato a gobernador Aníbal Fernández. Se propaló que él era la “morza” en un audio. Así ganó María Eugenia Vidal. No se atacan las ideas o propuestas de los candidatos, sino un ataque a las personas, a sus adversarios, hecho ad dominen, algo que apunta a sacar del campo o competencia a determinados candidatos. Y en esa misma línea está una acentuada judicialización de la política, como fue encarcelar a un candidato en Brasil. Las fake news, la judicialización de la política, forman parte del ataque al otro candidato, de la campaña para ensuciar el buen nombre, los antecedentes, los méritos que puede tener un candidato en campaña (5)”.

El autor de “La subjetividad asediada”, Enrique Carpintero, también tomó posición acerca de las “fake news”: “Lo que debemos decir que es nuevo es lo que hoy aparece con la digitalización de la sociedad, con Facebook, twitter, las redes sociales, donde allí encontramos que todos de alguna manera estamos metidos en estos dispositivos donde nos ofrecen lo que se conoce como la posverdad, un eufemismo para hablar de las mentiras que circulan permanentemente dentro de las redes sociales, y la gente lo cree como verdad. Y allí es donde está este fenómeno nuevo en el cual los políticos a través de Facebook, twitter, etc…generan frases, espacios, conceptos referidos a los que aquellos receptores quieren escuchar o necesitan escuchar, o necesitan creer. Esto sería lo nuevo (6)”.

Tres miradas sobre las fake news. Mentiras, campañas sucias y posverdad como “recursos para confundirnos a los pueblos de Latinoamérica” como nos alerta Fernando Fabris (7).

Manipulaciones y reconversiones                                                                             Ernani María Fiori en las palabras preliminares de “Pedagogía del Oprimido” (Paulo Freire) sentencia: “En sociedades cuya dinámica estructural conduce a la dominación de las conciencias, “la pedagogía dominante es la pedagogía de las clases dominantes”. Los métodos de opresión no pueden, contradictoriamente, servir a la liberación del oprimido (8)”.

¿Pero qué sucede cuándo la situación es al revés, cuando métodos, saberes, luchas, experiencias y epistemes de los “de abajo” son apropiados y reconvertidos por los “de arriba”? Antes de responder semejante interrogante traigamos una definición del educador Freire, más acertada que nunca, en tiempos electorales: “El gran problema radica en cómo podrán los oprimidos, como seres duales, inauténticos, que “alojan” al opresor en sí, participar de la elaboración de la pedagogía para su liberación. Sólo en la medida en que descubran que “alojan” al opresor podrán contribuir a la construcción de su pedagogía liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo (8)”.

Cuando le preguntamos al psicoanalista y escritor Alfredo Grande cómo veía el uso de la Psicología Social en estos “tiempos” nos argumentó: “En algunos momentos de mi existencia había una serie de conocimientos que estaban bastantes emparentados, que era por un lado la Psicología Social y por otro la Psicología de las Organizaciones; el enfoque organizacional también lo sostenían mucho los psicólogos sociales y finalmente esa “grieta” para usar un término poco querible, se fue agrandando, porque cuando la Psicología Social se instala también en un espacio llamémoslo empresarial, incluso comercial, incluso por varios que empiezan a hacer grandes congresos, eventos, maestrías y demás, la cosa pierde ya cierta nitidez, o bastante nitidez. Hubo una época en que la Psicología Social era un fundamento teórico y político de la militancia revolucionaria, pensemos que todos los postulados de la Psicología Social implicaban la transformación social, planificada o no planificada. Evidentemente esto se ha diluido y hay elementos de la Psicología Social teóricos e incluso…los que se llamaban en una época “círculos de calidad” de las empresas, eran grupos operativos, o sea hay muchos que arman grupos operativos y ni siquiera saben lo que están haciendo. Seguramente Duran Barba trabaja con elementos de la Psicología Social y seguramente lo sabe (9)”.

Evidentemente, hubo una “reconversión” que no es más que una apropiación de un corpus teórico/práctico con una finalidad “transformada”: lo que nos acompañaría en la liberación, ahora es usado por los poderosos para controlarnos. Paulo Freire lo aseveró a su modo: “De ahí que los opresores se vayan apropiando, también cada vez más, de la ciencia como instrumento para sus finalidades. De la tecnología como fuerza indiscutible de mantenimiento del “orden” opresor con el cual manipulan y aplastan (8)”.

En ese libro de 1970 del pedagogo brasilero se subraya una “grieta”: “La antidialogicidad y la dialogicidad como matrices de teorías de acción cultural antagónicas: la primera sirve a la opresión; la segunda, a la liberación (…) las características de la teoría de la acción antidiálogica son: -la conquista –la división –la manipulación –la invasión cultural (…) las características de la teoría de la acción dialógica son: -la colaboración –la unión –la organización – la síntesis cultural (8)”.

Claramente hoy la realidad es más borrosa (“y por eso las raíces políticas ideológicas en estos momentos de ansiedades confusionales quedan ocultas (9)”, dice Alfredo Grande)” y “las marcas de las bestias” se comparten: “Juntos por el cambio o Frente de Todos”. Como se ve: son “mezclas” de lo “atrapatodos” y “juntos”.

Caminos cruzados, en resumen, o como insiste Alfredo Grande: “Yo creo que la diferencia fundante es la ideológica. La diferencia no es lo que haces y cómo lo haces sino desde qué fundante ideológico y político lo haces. Y desde ese fundante para qué lo haces. Para ser más pedestre y ganar mucha guita o para lograr algún tipo de esperanza planificada o transformación social. En definitiva es una grieta ideológica (9)”.

Los usos de la Psicología Social son “frutos” que se originan desde las “raíces”. A no olvidarlo.

Notas:                                                                                                                               El trabajo de investigación es más extenso, solo recortamos una parte de él.
https://www.pagina12.com.ar/211708-politica-gana-a-big-data
Entrevista telefónica realizada el 26 de agosto de 2019.
Entrevista a Cesar Hazaki, autor de «Modo Cyborg. Niños, adolescentes y familias en un mundo virtual». 14-07-2019
Entrevista telefónica realizada el 9 de agosto de 2019.
Entrevista telefónica realizada el tres de setiembre de 2019.
Entrevista telefónica realizada el siete de agosto de 2019.
Ediciones Siglo XXI. Junio de 1997.
Entrevista telefónica realizada el 22 de agosto de 2019.

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