Aumento de partidas para comedores escolares: urgente e importante

Por Lorena Almirón* | Esta semana se conoció la definición de la Cocina Centralizada de Granadero Baigorria de readecuar las raciones por la crisis económica. Desde las comunidades educativas, la CTA Autónoma y ATE Rosario planteamos que es urgente el incremento de los recursos que hoy no cubren ni la mitad de lo que deberían.

Foto: Juan Manuel Rosas (ATE Rosario)

Soy asistente escolar y vengo de Santa Lucía, un barrio donde la vulneración de derechos ha sido una constante histórica. Por estos días en los que diez mil pibes en la provincia se vuelcan a los comedores y copa de leche escolares porque no tienen para comer en sus casas, recordaba el 2001. En aquel entonces se compraba carne cubeteada o picada, menor en calidad nutricional pero más barata, para sostener las raciones en algunas escuelas.

La imagen volvió a mi memoria y la de muches asistentes escolares ante la carta de Hugo Reinoso, Director de la Cocina Centralizada de Granadero Baigorria, que informó la readecuación de las raciones por la crisis económica. Dicha institución produce 14 mil raciones que se distribuyen en las escuelas de la región sur de Santa Fe.

Actualmente el aporte provincial para comedores escolares es de $13,48 por ración y el de Nación $1,62. Para las copas de leche la provincia invierte $4,60 y el gobierno nacional $0,68. El aporte nacional que depende de Desarrollo Social, a la luz de los costos actuales es una burla, porque ni de limosna puede catalogarse y no se actualiza hace tres años. El monto provincial destinado por ración se actualiza dos veces al año, pero como los salarios va muy por detrás de la inflación y parte de un monto que cubre el 50% de lo que debería ser una ración.

El año pasado, como lo solemos hacer ante diversas problemáticas, relevamos 10 comedores de distintos puntos de Rosario y nos daba un costo promedio de $25 por ración. El caso de la Cocina Centralizada tiene como ‘aliciente’ que al comprar insumos en cantidad puede disminuir algunos costos, pero aún así el propio gobierno reconoce el déficit. Más dramática y preocupante es la situación de los comedores en los establecimientos que producen sus alimentos en menor cantidad y mayor costo proporcional.

Almirón. Foto: Sofía Alberti

Por el lado del diagnóstico, la cuestión es evidente y fundamentada por distintos actores sociales. En Rosario la CTAA y ATE acompañamos a las organizaciones sociales que reclamaron la declaración de la emergencia social. Uno de cada cuatro pibes va a los comedores y en muchos casos hoy es lo único que comen en el día. En el país de los alimentos, 5 millones de niños y niñas pasan hambre. La inflación se proyecta en el 45% para este año y la desocupación crece.

Esta  situación acuciante tiene responsables políticos que no sólo deberían dar cuenta administrativa sino judicial por el desastre social que sus definiciones generan. El hambre es un crimen y tiene responsables, decimos hace años y lo sostenemos. Por eso consideramos que hoy más que nunca, las partidas para los comedores y copas de leche deben estar ligadas a las necesidades, a los valores de una ración que debe percibir un niño o niña en edad escolar.  Las partidas insuficientes para la comida, que en muchos casos representa la única ingesta para muchos chicos, abona al drama social que viven los sectores más vulnerabilizados.

El gobierno provincial tiende a difundir cifras de impacto a la opinión pública que no se condicen con el efecto real sobre la nutrición y la asistencia a las necesidades de quienes asisten a los comedores y copas de leche. Y una provincia rica como Santa Fe no puede asistir en silencio al hambre de sus infancias. La carencia de raciones adecuadas en el primer eslabón de una larga cadena de vulneración de derechos.

No hacen falta especialistas para advertir que el mayor requerimiento de raciones se dan en las escuelas de los barrios donde faltan servicios esenciales y el trabajo no se consigue. Donde el Estado aparece uniformado, amenazante y acusador hacia les jóvenes, que sufren diversas violaciones a sus derechos humanos.

Meses atrás difundimos la situación respecto a la electricidad y el gas en escuelas de Rosario, que recabamos con un relevamiento de los gremios. Los datos nos marcaban que en el 56% de los establecimientos incluidos había problemas de gas. En aquel momento el gobierno provincial mostró más enojo que predisposición a revisar los casos. Y eso también cuenta para pensar en qué espacios de formación y contención social ofrecemos a los pibes y pibas. Faltan cosas en las escuelas provinciales. Personal, insumos, infraestructura. En este contexto de crisis, muchas escuelas sin servicio de copa de leche lo solicitaron, aun en el sector secundario. Decirlo es la función de los sindicatos. No negarlo y generar estrategias para mejorarlo es función del gobierno.

En estos días el Frente Progresista propuso el incremento –en un monto mínimo para las ganancias de las empresas implicadas- de ingresos brutos a las cerealeras y la suba de otros impuestos a entidades financieras. Ese dinero se destinará a subsidiar el transporte que el gobierno de Macri dejó desfinanciado. Como lo decimos hace años, en la provincia plata hay, pero se ajustan siempre los bolsillos más flacos. Por eso esta medida para el transporte debería empujar una reforma impositiva más profunda, donde los que más ganan pongan recursos necesarios para las cuestiones urgentes e importantes. Y en eso nadie puede negar que lo fundamental es pensar en los derechos de nuestros niños, niñas y jóvenes.

*Secretaria de Organización de la CTAA Rosario, Secretaria Adjunta de ATE Rosario

 

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