Charlas en Vera y Calchaquí: por un conocimiento comunitario, afectivo y popular

Por Sofía Alberti* | En el último mes, el Secretario Gremial de la CTA Rosario y docente universitario Gustavo Brufman compartió charlas de formación en el norte provincial. Con 400 personas en Vera y luego 200 en Calchaquí dispuestas a hablar de pedagogía emancipatoria e infancias populares, las charlas mostraron la sed de espacios de formación y debate en un sector olvidado por las políticas de Estado. Una experiencia imperdible que convoca a ser replicada.

Casi cuatrocientos kilómetros separan Rosario de Vera. Para llegar hay que atravesar usos y costumbres muy distantes a las citadinas, donde en una terminal y una plataforma determinada  a una hora establecida sale el micro. Así es que con el bolso en la mano Gustavo Brufman debe gambetear vicisitudes que para el norte santafesino son cotidianas. El bondi pasa, cuando pasa. Si pasa antes y por otro lado y no adivinaste, esperás el próximo. Si es que llega.

No importa. El compromiso está y el transporte será otro, pero se llega a como dé lugar. Gustavo Brufman, va al encuentro de una instancia que le es familiar pero con gente que en buena parte es nueva para él. Curtido en lo que a talleres respecta, tanto por su importante trayectoria en organizaciones populares, sociales y sindicales, como por su labor como docente universitario, va preparado y con ganas, a pesar del insólito traspié.

“Che Gato por qué no armamos algo con la gente del Instituto”, le habían propuesto a Brufman los integrantes de la Asociación Civil La Quinta, de la ciudad de Vera.  Ubicada a la orilla de la Ruta 11, el docente define a esa organización como “una obra maravillosa a nivel comunitario con infancias populares que busca recuperar las historias de vida de nuestros pibes”.  ¿Cómo no aceptar la propuesta y los desafíos entonces?

El largo camino de la 11 lo ubica finalmente ante el menudo esfuerzo de convocatoria que habían realizado desde La Quinta y la institución educativa que servía de escenario: en las instalaciones del Instituto Superior del Profesorado N° 42 esperaban ansiosas 400 personas entre docentes, estudiantes e integrantes de la organización. En una localidad de 20.509 habitantes según el censo del 2010 representa, en equivalencia, como si en Rosario 33 mil personas fueran a una reunión, la cantidad de gente que marcha los 24 de marzo.

Obviamente, la masividad modificó el dispositivo pedagógico y el taller se transformó en un conversatorio, una gran charla sobre pedagogía emancipadora con base en la educación popular. “Fue maravilloso”, define el docente. “Fue un cruce de caminos muy interesante”, cuyo eje estuvo en las infancias populares, las pedagogías  decoloniales y el pensamiento emancipador.

“Me impactó fuerte y gratamente la experiencia por recorrer caminos y ámbitos de la provincia en los que si bien había estado, llegando incluso a Villa Ocampo y Reconquista trabajando con pos títulos universitarios, no había tenido un contacto intimo con compañeros de organizaciones sociales y comunitarias. En este caso demostraron  la fortaleza que tienen aun en un abandono total del Estado en materia de formación. Parece que toda la provincia se dirimiera entre Santa Fe y Rosario, cuando no es así y se demuestra que desde ese tipo de organizaciones hay proyectos muy serios, con mucha fuerza y profundamente inclusivos”, analiza Brufman.

Se va la segunda

Como todo partido tiene su revancha, el tema no quedó ahí. La charla en Vera convocó a otra, en Calchaquí, una localidad más pequeña dentro del mismo departamento al norte de la provincia de Santa Fe.

“El norte esta tan abandonado  en lo que hace a políticas de estado a nivel formativo que es increíble la proyección de las actividades de las organizaciones populares. En Calchaquí estuvimos en el Instituto del Profesorado Superior N° 4,  que reúne varias carreras de institutos terciarios.  En una ciudad de unos 15 mil habitantes se generó una actividad de 200 personas, promovida además por  el Centro de Estudiantes del Instituto”, cuenta con entusiasmo desbordante ‘el Gato’ Brufman.

En Calchaquí el disparador fue el video “Patovicas de la Ciencia”, un material que a grandes rasgos plantea que hay espacio para todos  si  se replantea el esquema  de formación científica, profesional y académica con una pedagogía decolonial, con el foco puesto en la emancipación de la subjetividad y de las ideas. “Se trata de devolvernos el reconocimiento de ser autores de palabras y pensamiento. Que cada uno de nosotros no seamos depositarios y objetos de pedagogías sino como autores de palabras y pensamiento propio para poder formarnos en una perspectiva que replantee las relaciones pedagógicas”, explica el dirigente de la CTA Rosario.

Consultado sobre qué cuestiones lo impactaron de los intercambios con docentes, estudiantes y militantes del norte santafesino destaca “la creatividad, profundidad, un verdadero valor de tanto que hay olvidado, pero con una perspectiva  y un norte a cuyo encuentro debemos ir”.  Y vaya si se fue, que la idea es seguir replicando las charlas. “Pasa que además de estar agradecidos, los compañeros y compañeras se encuentran identificados y se dan cuenta que forman parte de todas estas luchas que expresamos en la cotidianeidad, que no es que son marcianos”, analiza el profesor, quien además es fundador de la Corriente Docente Emancipadora.

Como objetivo a largo plazo, los espacios de formación van pensando ni más ni menos que en una escuela de educadores populares para proyectar al conjunto de la provincia.  Pero no sólo con la cabeza puesta ahí. También y fundamentalmente con la práctica y las emociones. “Hay en los compañeros de La Quinta un valor muy profundo vinculado a la ternura, a la afectividad y a la idea que los conocimientos no son racionalidad pura, sino que hay una sensibilidad afectiva y sintiente necesaria que nos abre una posibilidad muy distinta de pensar la formación de nuestros educadores y abre nuevos horizontes para la infancia popular”, sintetizó Gustavo.

Son las doce de la noche en Calchaquí. Lo que son las vueltas de la vida. Otra vez el colectivo salió cuando pintó. El próximo es a las dos de la mañana. Qué se le va a hacer, laburar en territorios olvidados por los gobiernos te obliga a padecer sus realidades en algún momento. Pero esta vez la espera es recapitulando las caras, la sorpresa y el entusiasmo. Y revisando el calendario para ver cuál será el día que marque el ansiado retorno.

*Sofía Alberti, Comunicación CTA Rosario  

Fotos: Facebook Javier Barbona y Gustavo Brufman

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