¿Cómo afecta la Ley de ART a los trabajadores?

Por Verde y Negra Metalúrgica* |  La relación de los trabajadores con esta ley incide en lo más cotidiano. Para entender esto hay que revisar su origen e implementación.

La Ley de ART fue una de las primeras leyes que integraba el paquete neoliberal introducido en 1994. Tuvo como primer objetivo proteger a los empleadores, estableciendo un seguro para quitar todo tipo de responsabilidad a las empresas ante la afectación de la salud de los trabajadores. De este modo, ante cualquier accidente que tengas en el trabajo, o enfermedades ocasionadas por la tarea que desempeñas o las condiciones ambientales, la responsabilidad recae sobre un seguro, las bien conocidas Aseguradoras de Riesgos del Trabajo.

Estas entidades tienen la responsabilidad de responder en forma económica ante los tratamientos que implican las afecciones. De no resolver de fondo la situación y quedar algún tipo de secuela (incapacidad) se establece un monto indemnizatorio.

Otro tipo de relación que tenemos los trabajadores en relación de dependencia con la ART y la Ley 23.544 es a través de los exámenes periódicos ocupacionales. Estos son controles periódicos del estado salud que establecen cómo se va afectando nuestro normal funcionamiento fisiológico en función al puesto de trabajo y los riesgos a los que estamos expuestos. De los riesgos declarados en cada puesto de trabajo es que se dispara el tipo de y periodicidad del examen.

Estas dos formas directas y cotidianas con la cual los trabajadores nos vemos atravesados por esta Ley, están orientadoas por un lado a la hacia la reparación y/ resarcimiento de la salud y por el otro con una tendencia bien concreta en lo preventivo.

¿Por qué decimos que es una ley que no resuelve los problemas de fondo y no nos protege? ¿Por qué decimos que no responde ni a los propios objetivos planteados?

El aspecto preventivo de la normativa, luego de la reactivación económica, fue descuidado. Esto se dió dejando de lado la declaración de los riesgos laborales, por ende los exámenes periódicos eran exámenes muy básicos, con poca posibilidad de detectar a tiempo si nuestra salud se veía afectada. Además de esto está la inoperancia de las ART y los servicios médicos de las empresas que tampoco dan seguimiento a los exámenes con el fin de monitorizar la salud. De este modo nuestra salud se transformó en una variable de segunda categoría.

Además, se truncaron  las acciones preventivas a través de la reducción de las enfermedades que están nomencladas como “profesionales”. Esto, que fue un condición de las ART para no perder su capacidad recaudadora, se dió en el marco de la implementación de la ley en la década de los ´90 y también en la primer década del 2000. Las tendinitis y el stress laboral, más que evidentemente resultantes de la aceleración de los procesos productivos, no fueron incluidas como enfermedades profesionales.

En línea con esto es que el sistema empujó a los trabajadores a caer en la reparación de la salud afectada. No se realiza nada en materia preventiva, ya que no se contienen los riesgos que generan enfermedad profesional y tampoco se invierte en prevención de accidentes. Este circuito es el que atravesamos gran parte de los trabajadores en los últimos tiempos.

UNA NUEVA AVANZADA

En lo que va del año escuchamos varios anuncios de parte del Presidente Mauricio Macri, todos referidos a los litigios en materia de indemnización por secuelas ya sea por enfermedades laborales o accidentes, ambas situaciones consecuencia de la no inversión por parte de los empleadores, el no seguimiento por parte de las ART, y el corrimiento del Estado en su rol de contralor. Estos anuncios hacen referencia a “la industria del juicio” como responsable de la quiebra de las pymes.

De esta forma lo que se hace es encubrir las fallas de un modelo económico, político, social y de gestión y seguir protegiendo las ART. Pero, por si fuera poco, se profundiza la quita de responsabilidad tanto de las empresas como de las ART de la obligación de invertir en prevención, invertir en mejorar equipos de trabajo, de perfeccionar los métodos y la organización del trabajo, de mejorar las condiciones, etcétera. Esta obligatoriedad existe y es necesaria, tanto así que es el Estado quién la debe regular. Es por esto que también existe la figura de la SRT, dependencia pública que, al día de hoy no es más que una sucursal de ART.

Hoy el debate que nos debemos los trabajadores, los que sufrimos día a día esta ley, al igual  que los intentos de modificaciones regresivas de la Ley de Contrato de Trabajo, es la necesidad de discutir a fondo otro sistema que nos proteja y nos cuide la salud, con una vigilancia fuerte y concreta de parte del Estado, como así también la participación activa de los sindicatos y los referentes de las comisiones internas para la aplicación y ejecución de acciones en materia preventiva. Esta es una ley que cuesta vidas y es por eso tenemos que.salir a discutirla y modificarla en beneficio de la parte siempre más débil en una relación laboral: los trabajadores y trabajadoras.

*Agrupación Verde y Negra Metalúrgica (Villa Constitución)

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