Con muchas luchas y de cara a un 2017, cada vez más dificil

Por Multisectorial del Sudoeste* | De cara a este fin de año, la Multisectorial de Zona Sudoeste, que nuclea a trabajadores, trabajadoras, vecinos y vecinas de ese sector de la ciudad, realizó un informe y balance de la situación en el barrio. Mediante un documento, denunció el “estado de abandono, vulneración y hacinamiento que padecen muchos seres humanos, sobre todo en la periferias”, que “degradan las condiciones de vida”, facilitando la penetración de redes delictivas del narcotráfico. Asimismo, denunciaron que “la ciudad se desangra y los pibes son los que pierden”, ante la estructura precaria de las Direcciones y Secretarías encargadas de cuidar de la niñez y la juventud. Exigieron el aumento de espacios de esparcimiento, a lo cual hoy “sólo se destina el 7% del territorio de la ciudad”. Como espejo, apuntaron que el mayor presupuesto de cara al año próximo es para las fuerzas de seguridad que, en los barrios rosarinos “primero disparan y después preguntan”.

multi1 Habitar un espacio es formar parte de él, es querer vivir lo mejor posible. En cada lugar que nuestros pies pisan deberíamos poner el cuerpo y transformarlo cuando lo injusto es ley. Cuando decimos esto no nos referimos a la transformación que no aporta sólo un trabajo caritativo e individual, sino a lo que se construye con trabajo solidario y colectivo.

Los lugares que habitamos ya sea de residencia o de trabajo, no son pasajeros, por eso tanto vecinos como trabajadores que formamos la “Multisectorial Sudoeste” nos sentimos en el deber de visibilizar la situación violenta que se vive en las calles, de los que habitamos la zona sudoeste, cuando las fuerzas de seguridad entran en él. Junto con esto también queremos dar a conocer a los que compartimos este territorio que tiene por nombre Rosario el estado de abandono, vulneración y hacinamiento que padecen muchos seres humanos, sobre todo en la periferias de la urbe y que no es suficiente haber declarado hace tiempo y por muchas organizaciones, un “estado de emergencia”, porque la inseguridad que se padece es mortal.

Pero cuando hablamos de inseguridad se habla de aquella que producen quienes deberían garantizarla: “el gobierno de turno”. Un tercio de nuestra población vive en villas de emergencia, lo que significa más de 90.000 personas en situación de pobreza y privaciones extremas. Los sectores más golpeados llevan tres generaciones de padres que no trabajan.

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La voluntad de seguir andando

Son las personas que los habitan quienes realmente crean y transforman los territorios, lo moldean desde el diario habitar, transitar, percibir y crear. En este sentido queremos apuntar nuestra mirada sobre el concepto de “inseguridad”, argumentando que “Seguridad es tener un proyecto de vida” por lo que “Inseguridad” constituiría las faltas, carencias o ausencias que atentan contra la integridad de las personas, faltas que impiden a cada ser humano proyectarse en comunidad. Sólo el 7% del territorio es destinado a espacios verdes, propicios para el esparcimiento y el deporte, siendo la zona de la ciudad con menor superficie destinada a ello. No hay lugares comunes de encuentro para niños y adolescentes. Es necesario espacios físicos con talleres, deportes que los alberguen, por ejemplo un polideportivo, una casa de la cultura, es decir un complejo de actividades, porque el único lugar de encuentro de los jóvenes fuera de la escuela, es la esquina.

Teniendo el mayor porcentaje de cantidad de niñas y niños (alrededor de un 30%) en relación al resto de la ciudad, uno de los principales problemas es el hacinamiento habitacional y la falta de urbanización donde se degradan las condiciones vida y se facilita la inserción del narcotráfico que con su entrelazamiento con las fuerzas policiales, potenciando la vulnerabilidad de nuestros niños y jóvenes. Los playones que se han construido son islas vacías y sin mantenimiento, como el que está ubicado en Pje 1816 al 4400, que ya no tiene ningún arco, y el aro de básquet se cayó.

Las situaciones de violencia en el barrio son moneda corriente y los actores de esa violencia son jóvenes los que la ejecutan y los que la padecen. Hemos corroborado a través de nuestra experiencia que para aquellos pibes/as que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad no existen acciones que las aborden, tanto para el análisis como para su resolución por fuera de la escuela .

Cuando hemos podido articular con otras instituciones como los centros de salud, Dirección de niñez, en situaciones concretas – maltrato familiar, violencia de género, adicciones- logramos avanzar hasta la instancia judicial significando esta ultima un escollo infranqueable que nos hace retroceder haciéndonos perder el contacto con dichos alumnos y quedándose ellos sin referencias institucionales; en este sentido sostenemos que sería importante que las intervenciones sean responsables porque de este modo lo único que se consigue es incrementar la vulnerabilidad de esos adolescentes, que pierden la confianza en las referencias y se genera un sentimiento de soledad y aislamiento”. ( Demanda de las escuelas).

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Protesta durante septiembre de 2015 – Foto: Sofía Alberti, CTA Rosario

El año 2013 terminó con 264 asesinatos en Rosario, de los cuales más de la mitad correspondían a menores de 25 años residentes en los barrios populares. El año 2014 comenzó de la misma forma: 56 crímenes en 50 días y otra vez los jóvenes siendo mayoría. La ciudad se desangra y los pibes son los que pierden y la Dirección provincial de Niñez enmarcada en la ley provincial 12.967 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes tiene el 55 por ciento de los trabajadores de dicha protección integral precarizados.

En ese marco, la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud presentaba en el Concejo Municipal, a mediados del 2014, el proyecto de Declaración de Emergencia en Niñez y Juventud. Este artículo está basado en el supuesto ideal de que dichas situaciones de urgencias sean trabajadas desde el Servicio Local junto a lo que la ley considera el primer nivel de intervención, conformado por las instituciones estatales cercanas al territorio en el cual vive el menor de edad, como la escuela, el centro de salud, el Centro de Convivencia Barrial, entre otras. Así, la ley plantea que cuando este primer nivel de intervención encuentre agotadas sus capacidades para garantizar los derechos de los menores, deberá intervenir el segundo nivel. Ante esta situación, y después de negociar con el gobierno nacional, la respuesta del socialismo a nivel provincial y municipal fue el desembarco de la Gendarmería a los barrios periféricos.

Mientras tanto, del total del gasto público social, sólo el 1,4 por ciento era destinado a la protección integral de los derechos de la niñez y la juventud. Vale destacar que los sujetos de vulneración de derechos, y por lo tanto también sobre quienes debería aplicarse este articulo de la ley, son los niños, niñas y adolescentes de los sectores populares.

Los pibes y pibas de las barriadas son los que acumulan los mayores porcentajes de la deserción escolar, la desnutrición, la falta de acceso a servicios públicos, a la salud, el deporte, la vivienda digna y demás derechos que constituyen a la dignidad de las personas. Los pibes y las pibas, sobre todo adolescentes y jóvenes, son también los sujetos y objetos de la violencia: la ejercida entre pares y también la que aplica el Estado a través de sus fuerzas de seguridad.

Las cifras de abusos de autoridad y asesinatos a manos de la policía también tienen su mayor porcentaje en los jóvenes de sectores populares como principales víctimas. La falta de recursos y proyectos viables de esta Dirección deja aun más en soledad a los pibes en los barrios, remarcando que la falta de recurso y proyectos no se da sólo en la Subsecretaria de niñez, sino también en Educación y Salud, porque las precarizaciones laborales, las faltas de cargos, insumo, se da en todas las áreas del gobierno.

El mayor presupuesto en este 2016-2017 fue puesto en las fuerzas de seguridad (gendarmería, táctica, policía, investigaciones). Cuyo proceder en los barrios periféricos es violento, un ejemplo de ello fue lo sucedido este 3 de diciembre en Calle Rouillón y Maradona. Mientras varios vecinos estaban en la vereda tomando unos mates, se asoma un patrullero, se bajan los oficiales y empiezan a correr a unos pibes sentados en la esquina, sin dar explicaciones. “Las costumbres de nuestro barrio”, dirán algunos desde afuera.

La costumbre de operar de las fuerzas de inseguridad, decimos quienes las sufrimos a diario. La performance fue clara: alcen las manos, tápense la cara y reciban las balas. Quien recibió uno de los disparos fue Ricardo Walter Velozo. La bala le pegó en los brazos al cubrirse la cara, porque allí apuntaron. Ricardo fue internado y todos en el barrio asustados, sin parar de decir que esto se está yendo de mambo. ¡Como siempre, los pibes pobres la están pagando! Este es el modo operativo con que la policía entra a los barrios humildes, primero dispara.

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Protesta en 2015 – Foto: Sofía Alberti, CTA Rosario

Derecho a una policía que cuide a todos por igual

Habitamos espacios donde hay estigmatización territorial lo cual contribuye a reforzar formas de violencia en tanto cuenta con una suerte de legitimidad otorgada por una sociedad atemorizada que ubica en estos barrios sus miedos y sospechas. Cuando hablamos de estigmatización territorial, entonces, hacemos referencia a ese proceso por el cual un determinado espacio queda reducido a ciertos atributos negativos, que aparecen magnificados, estereotipados, produciendo como resultado una devaluación o desacreditación social del mismo. Por ejemplo: los jóvenes que se encuentran particularmente expuestos a este tipo de discriminación y sufren sus consecuencias en distintos ámbitos como el laboral, el educativo, sus vínculos sociales, entre otros. Otro grupo estigmatizado en el conjunto barrial de la zona S.O. son los jóvenes pertenecientes a los Pueblos Originarios. Aclaramos que no estamos en contra de una institución que trabaje en la seguridad de los ciudadanos, en lo que hacemos incapie es en el proceder represivo, que sólo genera más violencia e involucra a inocentes.

En este barrio durante años venimos reclamando un destacamento donde poder recurrir ante cualquier hecho de violencia, como lo hacen los que habitan la cuidad, donde el ciudadano se pueda proteger ante hechos de robo, violencias domésticas, callejeras, ante ese reclamo se ha instalado un Destacamento Móvil en Garzón y Aborígenes Argentinos, que no cumple su función, los vecinos recurren a el y no los atienden, además no realizan ningun patrullage, y los robos y la violencia persisten. Además que estacionan sus móviles sobre un playón impidiendo que los niños puedan usarlo.

Como trabajadores y vecinos de la zona sudoeste que creemos que el trabajo es colectivo, que no descartamos que existen intervenciones del gobierno provincial, en barrio como las actividades del “Centro Cultural El obrador”, “El CCB 8 y el 23 de Febrero”, El Centro de Salud Libertad, El Centro de salud Toba; El centro de Salud 13, Las escuelas 1380, 1333 y 518,pero evidentemente no alcanzan, que nuestros reclamos, algunos llevan años, no son oídos, que muchas de las políticas implementadas son violentas, que nos entendemos parte de la transformación y ponemos el cuerpo día a día, pero la lucha no es aislada y las necesidades son cada vez mayores, la brecha de desigualdad se sigue acrecentando a medida que pasan los años, y al llegar a fin de años es mayor. Con solo revisar el historial policial de otros años, nos pone la piel de gallina y asusta lo que vendrá, por eso creemos que la manera en que se actúa, sobre todo con los jóvenes, es violenta e ilegal. Esos jóvenes, que vemos desde niños como sus vidas se denigran por la ausencia del Estado, son por los que hoy alzamos la voz.

En este balance final valoramos la fuerza de los que trabajamos en esta zona tan postergada de la ciudad como la fuerza de las mujeres que acompañan a sus hijos a la pileta, las que sostienen a otras familias que pasan necesidades, el trabajo de la universidad, la escuela, el centro de salud y los vecinos con plantas medicinales, huerta, y arboleda en el barrio. Las luchas que arrojaron el trabajo de la cooperativa de vecinos el barrio que se ocupan de la limpieza, los cestos paqueteros… Pero lo más rescatable es la red de solidaridad que venimos construyendo los que compartimos la zona sudoeste!!. Multisectorial de Zona Sudoeste “La Multi”.

Multisectorial del Sudoeste, ciudad de Rosario

Diciembre de 2016

Comunicación CTA Rosario

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