De madrugada, recibieron los reclamos de los pueblos originarios

Por Comunicación CTA Rosario* | Tras permanecer alrededor de 14 horas en el edificio de la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad por el plantón de la Intendenta Mónica Fein, una treintena de miembros de las comunidades locales entregaron su petitorio al Secretario General del Municipio, Pablo Javkin. Una jornada que expuso nuevamente la preocupante situación y abordaje público de  las problemáticas del sector.

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Foto: Twitter

Con fecha 2 de diciembre de 2013, la Ordenanza N° 9119 fue aprobada por el Concejo Municipal de Rosario. La misma establecía la creación de la Dirección de Pueblos Originarios y del Consejo de Coordinación y Participación de Políticas Públicas Indígenas, en la órbita del área que hoy dirige Javkin. Su rúbrica fue difundida y festejada por autoridades locales. Por parte de las comunidades originarias, se entendió como un logro: tras años de silenciamiento oficial en el municipio iban a contar con un espacio para hacer valer sus derechos y atender las situaciones que los preocupan, desde la propia cosmovisión.

No obstante, tres años después nunca se reglamentó la ordenanza, no se dio espacio propio, ni se dotó de presupuesto alguno al Consejo que, a duras penas, mantuvo este tiempo reuniones en el Distrito Noroeste a voluntad de los referentes. “Funcionaban a pulmón, se reunían sin tener espacio propio, sin tener más que una tarjeta de colectivo para ir y venir”, contó la Directora de la Escuela 1380, Mónica Roberts, quien junto a compañeras y compañeros de los sindicatos Amsafé Rosario, Ate Rosario y la CTA Autónoma, acompañaron el reclamo.

El tema es complejo y excede la simple reglamentación de una ordenanza. Los referentes denuncian algo que se sabe tan sólo con recorer la ciudad: parte de los barrios más afectados por el abandono, el hacinamiento, la violencia, la contaminación, la aparición de enfermedades que se creían erradicadas, el desempleo, la deserción escolar y sin ningún tipo de servicios, están habitados por pueblos Qom, Kolla, Moqoit, entre otros. “Ellos (por el funcionariado) no conocen la situación, porque viven en edificios sin ningún problema, no saben lo que es estar en el barro, sin cloacas”, explicó la Secretaria de Pueblos Originarios de la CTA Autónoma Provincia de Santa Fe y referente Kolla, Irene López.

Tres años, llamada y plantón

En este 2016 la última reunión con el Secretario General del Municipio fue el 4 de enero. Desde entonces, según comentaron, no hubo más encuentros formales de trabajo. Entonces, los referentes definieron hacer pública la situación.

Una nota en La Capital generó la ira de la Intendenta Mónica Fein que les suspendió a los referentes la reunión pactada para el miércoles al mediodía, cuando ya aguardaban el encuentro en la Municipalidad. Intercedieron dos funcionarios del área de Derechos Humanos que los trasladaron a su sede. Luego, tras largas horas, Javkin propuso una reunión a las 8.30 horas del jueves, en el distrito Noroeste. La propuesta cayó mal, en el medio de sucesivas llamadas con poca presencia y menos resolución.

Así que, sentados y en calma, las treinta personas esperaron. A las 02.00 de la madrugada, Javkin llegó para hacer lo que se pretendía: escuchar a los referentes, llevarse un petitorio con reclamos puntualizados y poner un plazo. El 16 de noviembre sería la fecha tope para resolver algunas cuestiones elementales en torno al Consejo y avanzar en lo estructural del trabajo con las comunidades.

Pero el tema no se termina ahí. Toda esta situación expresó una cuestión elemental. Las comunidades originarias quieren funcionarios que trabajen con ellos, no para ellos ni por ellos. La tendencia del ‘criollo’, protagonista de los lugares de definición política, es ver como ajeno al indígena. Persiste cierta idea de ‘civilizar’ y no de brindar herramientas para dignificar en el marco de la propia cultura, cosmovisión y espiritualidad de cada comunidad. Sin ir más lejos, falta personal denominado ‘idóneo’ en los efectores públicos insertos en los barrios, lo que significa que, por ejemplo, si no saben español los pacientes originarios no pueden comunicarse con los médicos. “Necesitamos personas que se adapten a nosotros y no nosotros a ellos”, aseguró López.

El Articulo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional Argentina** da cuenta de los derechos de los pueblos originarios. No obstante en cosas cotidianas es imposible romper el cerco cultural impuesto. En un tema sensible como el trabajo, por ejemplo, la conformación legal de cooperativas está limitada pues las tierras en las que están asentados los pueblos son comunitarias. Y la ley no las permite para habilitar los emprendimientos.

Por eso, ante tanta contradicción y frente a una trabajadora de la educación como Roberts, cuya escuela está enclavada en una zona donde habitan muchos descendientes de pueblos originarios, valió la pena pensar a la inversa.

  • Mónica, siempre hablamos de lo que las comunidades necesitan. Pero poco de qué hay para aprender de ellas ¿Vos en qué creciste en este vínculo cotidiano con su cosmovisión?
  • El sentido de vivir en comunidad, de pensar para mí y todos el que viven conmigo en esta tierra y en los que vienen. La mirada comunitaria, sobre la tierra, lo sencillo, la naturaleza, la espiritualidad. La tranquilidad de saber esperar las cosas, que es sabiduría y el respeto a los lugares de cada uno.

Ojalá desde el 16 de noviembre con respuestas concretas, se avance para que las comunidades puedan resolver la dramática situación a las que están sometidas y, a la par,  la mayor parte de la población tenga la posibilidad y el derecho de aprender de los hermanos de estas tierras, esas miradas y valores que tanta falta hacen en una sociedad ‘criolla’ cuyos rasgos característicos actuales son  la violencia, la discriminación y el individualismo.

*Comunicación CTA Rosario

**Artículo 75, inciso 17: Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

Impacto en los medios:

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