Declaración de la CTAA Rosario ante la Cumbre del G20

La CTA Autónoma Regional Rosario expresa su posicionamiento ante la realización de la Cumbre del G20 en Argentina. La militarización de la principal ciudad del país por la presencia de primeros mandatarios, mucho de los cuales son referentes del fascismo internacional, requiere la mayor firmeza a la hora de exponer la gravedad de su permanencia en nuestro territorio nacional.

En conjunto, los miembros del G20 representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 75% del comercio internacional. La fortaleza de los planteos y estrategias que se diagraman en estos encuentros de mandatarios mundiales radica en los puntos y reuniones que no se difunden en las síntesis oficiales. Se trata de la consolidación de los grandes negocios para los ganadores de siempre a costas de los derechos y la soberanía de los pueblos.

Mohammed ben Salman, Príncipe heredero de Arabia Saudita, señalado por mandar a asesinar a un periodista y crímenes de guerra; Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, xenófobo, racista, belicista y garante de la industria armamentística; Jair Bolsonaro, Presidente electo en Brasil, misógino, defensor del genocidio, militarista, racista, neonazi confeso; son algunos de los personajes cuya visita genera profunda conmoción en un país que, con sus limitaciones, fue y es ejemplo por haber sentado a los genocidas en el banquillo por delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura. Parece que la violación a los derechos humanos se evalúa en los medios de comunicación argentinos según el origen geográfico de los presidentes, a los que se los llega a presentar hasta como “personajes interesantes”.

No es casual que por primera vez se realice en Sudamérica este encuentro y particularmente en Argentina. El gobierno de Mauricio Macri a través de su espurio acuerdo con el Fondo Monetario Internacional selló una política de ajuste y hambre que pone al país junto al Brasil de Bolsonaro, como los grandes pesos para dirimir las hegemonías mundiales en Latinoamérica, donde pese al saqueo siguen abundando bienes comunes y mercados que son estratégicos.

Pese al ajuste dispuesto hacia el grueso de la población argentina, este encuentro que tuvo una presentación inicial de un presupuesto “de austeridad” de casi 750 millones de pesos, hoy ya escala a más de $ 7000 millones con fuertes gastos militares. El mayor gasto está destinado a la compra de material bélico y a cuestiones de seguridad, por unos 1100 millones de pesos.

Los tres ejes planteados por el foro internacional son el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y seguridad alimentaria. Aspectos que generan su fuerte preocupación por las políticas desplegadas en este sentido, que a todas vistas tienden a profundizar la crisis civilizatoria que tiene nuestro planeta.

Por un lado, porque el horizonte laboral desde la perspectiva de la mayoría de los mandatarios es la profundización de la precarización y flexibilización laboral. Con un ataque de las patronales mundiales en desarrollo contra el derecho de huelga, expresado en las cumbres de la Organización Internacional del Trabajo. Las reformas laborales aplicadas en partes y en la práctica patronal en lugares como Argentina, o con modificaciones legislativas profundas como en Brasil, son el botón de muestra de modelos económicos de exclusión, pobreza planificada, pérdida de derechos inalienables, que aumentan los índices de violencia social desde arriba hacia abajo.

Quienes manejan los hilos de la economía mundial piensan el futuro del trabajo desde la robótica y la anulación de derechos elementales como el derecho de huelga. En esto tiene que haber claridad: no habrá en estas cumbres ninguna medida que tienda a erradicar el hambre ni la pobreza, ni a apostar a la distribución equitativa de la riqueza, o la fiscalidad redistributiva, atacar la pérdida de empleos, las indignas condiciones laborales y salariales. La única batalla que se apuesta a dar desde estos sectores es contra los derechos conquistados y la sindicalización, para optimizar ganancias de unos pocos viendo la miseria como mal necesario o, en el mejor de los casos, como daño colateral.

El punto de la infraestructura no se plantea en el sentido de garantía de derechos elementales como educación, salud o vivienda, sino para fortalecer las vías del extractivismo en los países proveedores de materias primas como el nuestro. Se trata de las rutas para agilizar negocios, no de espacios e inversión para la inclusión y mucho menos para la igualdad. Que el propio Macri siga planteando que Argentina puede proveer alimento para 400 millones de personas, cuando la mitad de la población del país que gobierna no puede cubrir sus requerimientos nutricionales, es de una perversidad sin límites.

Muestra de esto es el avance del gobierno nacional hacia la modificación de la Ley de Semillas, con un proyecto elaborado a puertas cerradas que es fuertemente cuestionado por referentes del sector, académicos y por unas 300 organizaciones sociales y de productores. Lejos de pensar los alimentos en clave de derecho, soberanía y salud, se los toma como una mercancía en beneficio de los negocios de las grandes multinacionales, poniendo en riesgo la producción y el acceso a alimentos variados y de calidad.

En lo que respecta a un aspecto sensible como la agenda sanitaria de la reunión de ministros del G20 queda claro que la decisión es fortalecer la posición de la Organización Mundial de la Salud y sus partenaires la Fundación Rockefeller y la Bill Gates. Se trata de un apoyo absoluto a la lógica de mercantilización de la salud mediante la Cobertura Universal de Salud y seguros. Y de una cada vez mayor diagramación de la intervención de las multinacionales farmacéuticas en desmedro de la salud y la vida de los ciudadanos y ciudadanas. La preocupación de estos grupos no es la epidemia mundial de hambre, sino de obesidad. Y que las respuestas no pasan por el acceso a medicamentos para tuberculosis o infecciones comunes, sino por fortalecer la investigación y formulación de nuevos antibióticos para los microbios resistentes, en claro apoyo que se traducirá en financiamiento y ganancias para las farmacéuticas.

Entonces, esta cumbre viene a fortalecer el camino de destrucción de las democracias modernas, de concentración económica, de subordinación de derechos elementales a los negocios del gran capital, de miseria planificada y descarte de trabajadoras y trabajadores, en plena avanzada de discursos más ligados a las lógicas dominantes del medioevo que a las de la modernidad.

Por todo esto, como parte de las diversas asambleas contra el G20, la CTA Autónoma Regional Rosario gritará este 30 de noviembre en la marcha multisectorial que recorrerá desde Plaza San Martín al Monumento Nacional a la Bandera:

  • Abajo el imperialismo. Fuera el G20 de la Argentina. Fuera el imperialismo de América Latina.
  • Por la libertad y autodeterminación de nuestros pueblos. Soberanía alimentaria. Por salud y educación públicas
  • No a la represión y criminalización de la protesta social. Basta de persecución y libertad de todos presos políticos
  • No al acuerdo con el FMI.  No al pago de la deuda externa ilegítima y fraudulenta
  • Por salarios y condiciones dignas de trabajo, con pleno empleo, derecho a la organización gremial y a la huelga
  • Por el respeto integral a los derechos humanos, civiles, sociales y económicos de toda la población

 *CTA Autónoma Regional Rosario

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