El cuerpo y el alma con los trabajadores

Por ATE Rosario | Consagró su vida a luchar por los derechos de sus pares, los trabajadores, murió como vivió y dejó una guerra declarada a la burocracia sindical y a la mala política. Hoy más que nunca en su legado vemos aquel camino que transitaron miles y que abriera como cauce para seguir en la pelea por los derechos de todos. Héctor Quagliaro en el recuerdo, a ocho años de su partida.

“Las experiencias que uno va acumulando en su vida, sean éstas buenas o malas, le hacen valorar algunos hechos por las vivencias mismas; logros o fracasos donde se entrelaza lo humano, lo afectivo y lo político”.

Desde la escuela de aprendices, donde se formó y llegó a ser delegado, se abrió a la vida con la pasión que lo caracterizaría siempre, como jugando al fútbol o escuchando tangos. Había nacido en el ´33 y para sus veintipico de años ya era Secretario General de la CGT de Rosario. Tuvo compañeros enormes que le enseñaron el camino que ellos mismos transitaban, alguno más grande que el, Alberto Belloni fue uno de aquellos. Además, compartió el pan y lo aprendido con muchos otros, Vicente Militello, el “Negro” Aguirre y más adelante, Víctor De Gennaro, Germán Abdala, Jorge Acedo, Miguel Peyrano.

Durante su vida política sobreviviría gobiernos dictatoriales y la proscripción del peronismo. Y fue protagonista de tantos otros hechos que marcaron a la historia reciente. Daniel Parcero escribiría en sus libros sobre la historia de ATE que “las proyecciones de Quagliaro se asentaban sobre la base de otros ejes de construcción, que lo llevarán (más de una vez) a pagar costos políticos, que tampoco lograrán alterar sus ánimos. El rosarino volverá a alimentarse de las brasas; exitosa estrategia que dará frutos… Sin renunciar a principios y sin alimentar ambiciones personales, simplemente apostando a la germinación de un nuevo semillero de luchadores sociales y al sueño colectivo de la liberación nacional y social”.

Lo recordaría Luis Díaz Molano, histórico militante universitario rosarino, en los años de los Rosariazos, cuando él era estudiante, “nunca dejó a nadie a pie, ninguna persona que fuera a pedir ayuda a su oficina en el edificio de la CGT, hasta para leer el diario, había que ir a hablar con Quagliaro, siempre dejaba una enseñanza”. La política en ese momento se abría espacio y resistía dictaduras y gobiernos títeres. Fueron años en los que también se recuerdan las acciones colectivas de artistas como Rubén Naranjo, y aquel “Tucumán Arde” lo que emocionó a la ciudad, presentado en el mismo espacio que abriera Quagliaro, en la CGT.

Hoy no existe en ATE Rosario un delegado que no se pregunte ante cualquier acción colectiva, viviendo en asamblea (otra de sus frases), qué es lo que haría Hector Quagliaro ante tal o cual situación. Y ese es uno de sus mayores legados, pervivir en el espíritu de las decisiones colectivas. Héctor, partió a los 76 años después de 55 de incuestionable vida sindical. En su momento lo despidieron todos, los amigos y los otros, políticos y gremialistas, locales y nacionales. Hoy lo recuerdan quienes siguen sus mismos pasos.

Afirma Hugo “Cachorro” Godoy en el prólogo de uno de los tomos de la historia de ATE, de Daniel Parcero, que Quagliaro expresó (en los ’60 y ’70) la resistencia como Secretario General de la CGT de los Argentinos en Rosario, acompañado por el “Negro” Agruirre, y en Córdoba por “La Perra” Castro. “El resultado de la investigación de ese capítulo de la historia contemporánea de nuestro sindicato, nos enorgullece y nos compromete a afirmarnos en las convicciones de las que se nutrieron aquellos compañeros que supieron llevarlas adelante a partir de una clara lectura de la realidad nacional y el clamor de las bases. Reconocemos en la conducta intachable de aquellos dirigentes de ATE un espejo para mirarnos y avanzar”.

Este es Héctor Quagliaro, la brasa encendida.

 

* Equipo de Comunicación ATE Rosario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *