Jorge Acedo en la memoria viva de ATE y la CTA

Por ATE Rosario* | Un día como hoy, el año pasado, Jorge Acedo, primero militante y después dirigente de la Asociación Trabajadores del Estado, dejaba huérfana a la Seccional Rosario de su querida presencia. Lo recordamos como una de las partes vivas del sindicato, un pilar que se formo y fue formador de muchos otros que hoy siguen también su huella, “que comenzaron otros y que otros retomarán”.

Son pocos los delegados que no recuerden a Jorge Acedo con su caminar lento por los pasillos del gremio. A veces, pucho en la mano, otras, prohibición propia (quién le iba a decir que lo apague?), con el atado en el bolsillo de la camisa. Pasaba por cada oficina y al instante se escuchaban los buenos días, buenas tardes, hola piba, hola pibe, respectivo. Cuando había reuniones de Comisión o Asambleas, invitaba a todos a participar. Así despacio pero rotundo fue su paso por la memoria de lucha de los trabajadores rosarinos, puerta a puerta que fue abriendo para caminar en conjunto. Participó de la recuperación del gremio desde los setenta, trabajando en la Fábrica Militar con quienes fueran sus queridos compañeros, entre los que figuraron Miguel Peyrano, otro histórico dirigente de ATE, “fui un día a la Fábrica y me dijeron allá está el pizarrón del gremio y con el tiempo empezamos una pelea para hacernos escuchar en esa pizarra que estaba “intervenida” porque los milicos habían transado con el chupamedias (Jorge Horvath) que estaba a la cabeza del sindicato. Lo primero que hicimos fue tratar de llevar democracia a ese pizarrón, y escribíamos viva San Martín en los costados.”

Así relataba los primeros tiempos de su militancia a quienes querían escucharlo.

En uno de los encuentros de la lista Agrupación Nacional de Unidad y Solidaridad de ATE, su ANUSATE, la agrupación de la que formó parte de la mano de Héctor Quagliaro, Germán Abdala y Víctor De Gennaro, quiso dejar en claro en aquel momento lo distinto que eran aquellos tiempos, lo que falta y lo que nos quedó, “tengan en cuenta que nosotros con 20 o 21 años ya éramos delegados. Y esto que llamamos la conciencia de clase tiene que ver con algunos valores que, yo digo, son permanentes aún cuando los tiempos sean distintos.”

“Me eligieron delegado de taller cuando empezábamos, después fui secretario general de la junta interna… en las elecciones del 75´ nos duró poco el cargo porque vino el 76´ y nos echaron a la mierda y lo que había en ese momento era una conciencia de clase muy fuerte, cosa que hoy se ha perdido.

“En un Congreso en la Falda conocí a varios compañeros, ahí lo conocí a De Gennaro y lo primero que se me ocurrió es “como habla este porteñito”. Bueno, y ahí nosotros pensamos en armar algún “despelote” en ese Congreso que había acordado Horvath (el “chupamedias”) con los milicos. Lo vimos a Quagliaro y viene y nos habla de la agrupación que había armado. En un momento algo que después escribe Víctor (De Gennaro) diciendo que la agrupación, ANUSATE, se terminó de plantear en la pieza de Jorge Acedo. Porque nos juntamos en mi pieza para “conspirar”.

“Hoy como me dijo el “trompa” aquel todos somos iguales y a todos nos va a ir bien. No, mentira, a los laburantes nos va a ir bien si mejoramos el sindicato, si empezamos por cambiar la sociedad, sino no nos va a ir bien… Primero una cuestión plural, y cuando digo plural digo que los compañeros en el gremio podían tener distinta tendencia política pero mandaba la asamblea. Los compañeros discutían de política entre ellos y no le iban a preguntar al partido lo que había que hacer. Por eso quizá la ANUSATE en su esencia es totalmente plural. Se reconoce a los compañeros que militaban no por el origen de en dónde militaban sino por la representación que tenían. Y esto es fundamental tenerlo en cuenta para poder trabajar todos juntos, no digo que sin discutir que era algo más difícil en esos tiempos con esa pasión que sentíamos por discutir todo.”

Así pasaron los años, sufrió la desocupación como castigo por lo que pensaba y la democracia lo descubriría manejando un taxi, también de la mano de Héctor Quagliaro, con ímpetu imparable, “en la época que nos tocó ser delegados había dirigentes sindicales traidores y burócratas que los que hoy están parecen “mangueritos” al lado de esos tipos. La diferencia, y por eso el poder nos sigue presionando para que esto no crezca, la diferencia era que había miles de delegados en todos los sectores de trabajo y en toda la industria privada. Y ahí iban de la mano el peronista, el socialista, el comunista y el radical, no había diferencias. Hoy nos meten las diferencias desde arriba y además nos hacen creer que somos clase media…

“Yo creo en una construcción política que tenga esencialmente que ver con los trabajadores. Se nos busca siempre a los trabajadores en los procesos eleccionarios y como decía Germán (Abdala) los únicos que necesitamos a la política somos nosotros porque los otros tienen de todo, tienen poder, las armas, la plata, y nosotros no. Por eso yo digo que en la construcción gremial hay que tener un gran aguante y una necesidad muy fuerte de sentir lo que necesitan los compañeros. Y la construcción política es sólo válida, para mí, si viene de abajo como la que intentamos hacer”.

Como no podía ser de otra manera ANUSATE ganaría las elecciones en 1984 y Jorge, vuelto a trabajar y a ser delegado de ATE a partir de aquellos años acompañaría la lucha en todo el país, en los Astilleros, en la Mina de Río Turbio, durante los 90´s con el desguace del Estado acampando en la puerta de Fábrica y más tarde como dirigente y Secretario General, elegido dos veces por sus compañeros, Secretario General de la Regional Rosario de la Central de Trabajadores que también ayudó a crecer y de la que también estuvo en esos momentos claves de su formación y desarrollo, peleando codo a codo, como la imagen que siempre traía de su memoria, “Codo a Codo, cuando uno sabe que tiene al lado a un compañero peleando por lo mismo”.

“Cuando empezamos en el consejo directivo nacional, las reuniones eran los sábados porque los días de semana todos andábamos por los distintos sectores. En esa época todavía no existían los celulares. Las reuniones eran los sábados y empezábamos a las 9 de la mañana y a veces era la 7 o las 8 de la noche y todavía estábamos discutiendo para ver como carajos íbamos a hacer para organizar el sindicato. Hay que volver a eso muchachos.

“…La mejor forma de discutir un convenio es empezar por discutir un salario, empezar por clarificar las cuentas, empezar porque se entienda un recibo de sueldo. Y si hay salario básico tiene que haber una verdadera carrera administrativa, sino lo que hay es todo una mentira.

“Vamos a hacer plenarios con todos los sectores juntos como siempre en ATE Rosario, para discutir como seguir entre todos. Esperando alguna vez un poco de sentido común que responda a los planteos históricos de nuestra Seccional y de nuestra ATE. Nosotros decimos que el salario lo fijan las necesidades del trabajador y sus familia y no lo fija la realidad o los problemas que tengan los distintos gobiernos…

“Hoy es más fácil elegir gobernador o presidente que elegir delegado en su sector de trabajo.”

“Compañeros, más que nunca hay que estar en la calle para sacarles lo que nos corresponde, para que nos dejen de ningunear y para que los trabajadores podamos vivir con dignidad. Y la dignidad de los trabajadores no se expresa en ningún otro lugar que no sea en la calle y movilizados.”

Elegimos hacer un relato con la palabra múltiple de quien, por la voz de sus compañeras y compañeros, fuera un “Totem de piedra con corazón de pan”. Hoy más que nunca vemos en estos mensajes, aquel camino que empezaron otros y otros seguirán. Nuestra historia. La manera de satisfacer las necesidades de los compañeros, codo a codo, puerta a puerta, todos juntos. Jorge Acedo está más vivo que nunca en la memoria de ATE.

* ATE Rosario

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