La comunidad de la Escuela 1333 le dio un abrazo a la infancia

No es nuevo. La Multisectorial del Sudoeste, que reúne a gremios, organizaciones y vecinos y vecinas de la zona, hace años que viene luchando por mejoras para ese sector tan postergado de la ciudad. Y sin embargo, los problemas siguen, se multiplican. La semana pasada se reiteraron los reclamos del Centro de Salud Libertad. Y llegó también el turno de la Escuela Intercultural Bilingüe 1333 “Dalagaic Quitagac / Nueva Esperanza”, donde el jueves pasado se realizó un “abrazo a la infancia”.

“Todo esto tiene que ver con un trabajo que venimos realizando desde la Multisectorial del Sudoeste, donde desde ATE, AMSAFE y Siprus vamos desarrollando distintas instancias y actividades en relación a la promoción y protección de derechos. Este es un barrio donde hace muy poquito nos movilizamos por la falta de agua, hay necesidades básicas insatisfechas, la luz, la alimentación también. Por más que los gobiernos insistan con que invierten mucho en la comunidad, esto no es así y se nota. Todo lo que se logró fue a raíz de la lucha de los vecinos y de la organización”, cuenta Lorena Almirón, la Secretaria Adjunta de ATE Rosario.

La convocatoria se hizo a raíz del fallecimiento de una niña de 10 años, alumna de la escuela, por motivos que aún no se determinaron pero que la comunidad educativa atribuye a múltiples factores, todos relacionados con la pobreza y la falta de acceso a derechos básicos. En el barrio se vivieron situaciones represivas muy duras con el desembarco de gendarmería y la inundación de policías y, a la vez, crecen las denuncias por narcotráfico.

Por otro lado, niñas, niños y jóvenes no poseen espacios de recreación y lugares donde hacer deportes, algo tan necesario a la hora de ofrecer alternativas de vida. Reclaman un EEMPA para que jóvenes y adultos puedan terminar la secundaria y también la construcción de un jardín de infantes, porque las salas no alcanzan y muchos chicos siguen en lista de espera para acceder al derecho constitucional a la educación.

En tanto, el centro de salud más cercano, el Libertad, atiende a una población de 15 mil personas, sin calefacción y sin insumos básicos para la atención, además de las deficiencias que vive todo el barrio: sin agua y sin luz, o al menos con luz de vez en cuando.

Lorena

“Se entrecruza todo y es una realidad muy cruda. Esto surge acá porque hay más organización, pero se replica en muchos barrios”, evalúa Almirón. Esta organización une a la población con los trabajadores y las trabajadoras, tanto de la escuela como del centro de salud, por la consigna de lucha de ATE, “nuestro trabajo son tus derechos”: “el trabajo de las compañeras trabajadoras estatales garantiza los derechos de toda la población”, aseguró.

La dirigente también planteó la necesidad de que “todos los ministerios y las áreas de gobierno deberían trabajar integralmente. Todo lo que tiene que ver con los derechos dirigidos a los niños, jóvenes y adolescentes está fraccionado”.

Estrategias para seguir sosteniendo la vida”

“Nos dimos cuenta de cuántas maneras posibles puede morir una niña o un niño, un adolescente, en condiciones de extrema pobreza. La desnutrición, el abandono por parte de las instituciones. Se trata de un Estado que no está presente como debería, porque si bien la escuela, los centros de salud, son parte de ese Estado, no tenemos los recursos ni el personal necesario para atender como se debe integralmente a niños que están en riesgo. Sin contar lo que para la niñez, la adolescencia y la juventud significa el narcotráfico. Simplemente haciendo hincapié en una falta en la atención de infecciones respiratorias y de piel, en lo básico. Y la falta de trabajo de los papás hace que todo recrudezca y en invierno peor, el panorama es mucho más desolador”. Esa fue la evaluación que hizo Raquel Vera, docente de la escuela, sobre la situación que desató la organización de este abrazo simbólico.

La maestra destacó las instancias que, como ésta, unen a los gremios, las docentes, el entramado de redes que dan la pelea frente a una situación de derechos vulnerados. “Todas estas situaciones hacen que en redes vayamos elaborando encuentros, estrategias para seguir sosteniendo la vida”, afirmó.

Raquel
La docente Raquel Vera

En el comedor no damos abasto”

Carina, Eva y Estefanía son trabajadoras del comedor de la Escuela 1333 y también relataron las penurias de ese servicio. “Somos 3 ayudantes y una ecónoma para darles de comer a 650 chicos y no damos abasto”, señalaron, por lo que solicitan la creación de un cargo más.

En el comedor de la “Nueva Esperanza”, ven muchas necesidades. Las trabajadoras relataron cómo las mamás de los niños y niñas escolarizados llevan también a sus bebés al comedor, incluso en vacaciones. “Algunas mamás dependen del comedor”, apuntaron

“Este abrazo es una forma de que los gobiernos o los de arriba escuchen y vean la situación de la escuela y se acerquen, porque muchas veces vienen los políticos nos prometen cosas y no aparecen más”, aseguraron.

* Equipo de Comunicación ATE Rosario

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