La Educación como política de exclusión social

Por Comunicación CTAA* | La CTA Autónoma Regional Santa Fe presenta este escrito realizado por la Profesora Mariela R. Ledesma, Secretaría de Formación y Proyectos de la central, que pone el eje en la educación como un campo de batalla permanente a lo largo de la historia de nuestro país. Un recorrido histórico y actual sobre las políticas llevadas a cabo en la materia educativa y una mirada critica indispensable para los tiempos que corren. 

“La Educación como política de exclusión social”

A lo largo de nuestra historia, la Educación sirvió a los intereses políticos de los diversos gobiernos. En función de los posicionamientos y las consignas que imperaban en cada contexto social, se le fueron atribuyendo roles y sentidos a la Educación. Por ende, es preciso reconocer pautas que describen ciertos modelos políticos–económicos para entender qué es lo que se espera de la Educación y, por supuesto, como proyectarnos como sociedad ante dicho valor otorgado.

En la actualidad, podríamos definir las políticas del gobierno de Macri como un modelo ortodoxo neoliberal. Todo se rige bajo pautas de libre mercado, con una lógica mercantilista, donde existe una limitada intervención del Estado en la sociedad y en la economía. En este modelo, la Educación pública y gratuita no es una inversión sino un gasto, los presupuestos en materia educativa son candidatos a ser recortados. Claramente, no es de sorprender el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo (N° 26.075/05) que garantiza los fondos necesarios para brindar recursos a fin de que las Instituciones Educativas puedan cubrir sus necesidades y así desarrollar sus actividades.

Programas como el Modelo 1 a 1 (una computadora un alumno) han sido dados de baja y políticas socioeducativas como el Plan Vuelvo a Estudiar o Fines (destinado a culminar los estudios secundarios pendientes) han sido trasladadas a las provincias las cuales debieron afrontar las mismas con recursos propios. Consideremos sólo a modo de ejemplo que a partir del año 2017 las Escuelas Técnicas de todo el país dejaron de percibir los fondos correspondientes a la Ley de Educación Técnico Profesional (N° 26.058/05), destinados a igualdad de oportunidades, adquisición de equipamiento e insumos para talleres, construcción de nuevas escuelas, mejoras edilicias, etc., quedando de esta manera librada la Educación a la suerte de la propia gestión escolar. Las dificultades presupuestarias, la desactualización de los salarios a los docentes y el desfinanciamiento de las universidades públicas. El cierre de Institutos de Formación Docente que brindaban capacitaciones gratuitas, pensadas para la actualización académica de maestros y profesores de diferentes niveles educativos, fueron hechos que despertaron el repudio de distintas organizaciones políticas, sindicatos, y también de los mismos destinatarios quienes debieron volcarse a Institutos arancelados. En la apertura 136° del período de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Mauricio Macri expresó en su discurso: “La calidad en la educación es un compromiso que tenemos que asumir juntos, familias, docentes y toda la comunidad educativa. Los padres no podemos desentendernos, no podemos dejar a los maestros solos en esto. Todos tenemos que ser parte de este proceso de mejora. Y para poder involucrarnos, tenemos que poder saber cómo le está yendo a la escuela donde van nuestros hijos. Hoy está prohibido por ley que se publiquen los resultados por escuela y eso no tiene sentido. Les pido que este año legislativo avancemos para cambiar esta norma”. Cuando el presidente se refiere a cambiar esta norma, lo hace apuntando a la Ley de Educación Nacional (Ley 26.206/06) que vino a desplazar a la Ley Federal de Educación (Ley 24.195/93), sancionada durante el gobierno de corte neoliberal del menemismo. Uno de los ejes de este instrumento normativo, era el de revelar la información arrojada por las evaluaciones de desempeño de los alumnos, -como las suministradas por el polémico Operativo Aprender del actual gobierno nacional-, y realizar con estos datos un sistema de ranking de nivel Institucional (como el que se elaboró en los 90’), con el cual se pretendía exponer a las Escuelas, sobre su condición académica respecto de otras. De esta manera, se logra desprestigiar a la Educación Pública, deslindándose el Estado de toda responsabilidad, recayendo en las Instituciones y en particular, sobre los docentes.

Pero se necesita darle un empuje mediático a esta propuesta, y si hay algo que este gobierno hace bien, es generar argumentos para denigrar los servicios públicos y ponderar lo privado. Las herramientas de marketing político y las campañas mediáticas pueden lograr convencer al pueblo de pagar con las políticas de ajuste el precio para “salvar al país”. Tremenda ingenuidad, ¿no? Todo gobierno neoliberal posee una base conservadora en el que los pobres deben seguir siendo pobres y los ricos más ricos, por lo que el ajuste debe producirse siempre de abajo hacia arriba. Plan que podría echarse a perder si mediante la Educación se lograra abrir el mundo y despertar conciencias, para evitar la manipulación de los grupos de poder hegemónicos. Las desafortunadas frases de la gobernadora María Eugenia Vidal durante la apertura de sesiones, tales como: “En los últimos diez años cada vez más familias eligen a la escuela privada sobre la pública” y sus consecuentes intentos de cierres de escuelas rurales y nocturnas, no hacen más que plasmar las intenciones de reproducir más pobreza, acentuar brechas sociales para confirmar que el acceso a la Educación no está dirigida a todos y todas, -¿o acaso alguien piensa que la Educación privada es de acceso universal?

Prof. Mariela R. Ledesma, Secretaría de Formación y Proyectos de la CTA Autónoma.

Estos discursos, deberían permitirnos comprender las verdaderas intenciones, que se esconden detrás de cada palabra, y hacer lecturas entre líneas, porque es importante tener presente que estamos siendo pensados para impedirnos pensar. En definitiva, una Educación Pública que sea realmente para todos y todas es un riesgo muy elevado para este tipo de gobiernos porque nos hace dudar, pensar, desafiar, replantearnos las intenciones, todo lo cual nos llevaría a ser articuladores y no víctimas. Una verdadera Educación debería enseñar también que somos sujetos de derecho y ciudadanos que debemos involucrarnos en las causas sociales y exigir que los ajustes no recaigan en los sectores más vulnerables.

Concluimos parafraseando a Carlos Alberto Torres, uno de los autores latinoamericanos más destacados en el terreno de la sociología política de la educación, “Aunque la educación puede utilizarse para legitimar un sistema político, también puede servir para ponerlo en interrogación y aunque un sistema educativo puede servir a la perpetuación de la división social del trabajo, también puede dotar a los individuos de las capacidades y conocimientos necesarios para humanizar los puestos de trabajo y cambiar la estructura clasista de la sociedad”. (Torres C. A, 1998)1

1 Torres, C. A. (1998). LA SOCIOLOGÍA POLÍTICA DE LA EDUCACIÓN Y EL DESARROLLO. Revista de Educación, 88.

Autora: Prof. Mariela R. Ledesma, Secretaría de Formación y Proyectos de la CTA Autónoma

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