La resistencia obrera al Macrismo

Por Comunicación CTAA*| El Observatorio del Derecho Social de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Autónoma presentó el informe sobre conflictividad laboral con datos relevados durante el período 2016-2018. La resistencia obrera, lejos de estar ausente, fue un factor que limitó las políticas de ajuste. El sector público estuvo a la cabeza de las medidas de lucha.


El Observatorio del Derecho Social de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Autónoma presentó el informe “La resistencia obrera durante Cambiemos”, en el que analizan los datos relevados durante el período 2016-2018. Entre las principales conclusiones, asegura que las luchas de la clase estuvieron lejos de estar ausentes y que, por lo tanto, pueden haber sido un factor que limitó las políticas de ajuste implementadas por los diversos gobiernos. Además, el sector público estuvo a la cabeza de las medidas de lucha, encabezando el 53% de los conflictos laborales.

“La resistencia obrera a lo largo de estos años presentó diversas formas y se fue modificando a lo largo del tiempo, pero estuvo lejos de estar ausente”, asegura el texto elaborado por el ODS. “Es posible aseverar que dicha resistencia habría cumplido un papel central en la imposición de límites a las políticas de ajusteimpulsadas por los distintos niveles de gobierno, nacional, provincial y local, durante los últimos años. En otras palabras, las acciones de les trabajadores formaron parte constitutiva de la dinámica de la lucha de clases en un contexto sin dudas desfavorable para el conjunto de la clase obrera”, continúa.

Los conflictos laborales registrados suman 2572, de los cuales el 53% ocurrieron en el sector público, el 34% en el privado, el 7% en la economía informal y el 6% en más de un sector. Además, en el informe se explica que estos conflictos se materializaron, al principio, en acciones en gran medida descentralizadas, aunque también se registraron otras de carácter más masivo. El ejemplo de esto son las movilizaciones de ATE del 24 de febrero de 2016, y los paros y movilizaciones de la CGT, la CTA-A, la CTA-T y la multisectorial a lo largo de abril.

En cambio, en 2017 y 2018 se produjo una caída de la cantidad de conflictos en el sector público y en el privado, mientras que comenzaron a crecer las disputas de les trabajadores informales y de los conflictos que implican a más de un sector, cuyo principal motivo fueron el rechazo a los despidos, el reclamo por la creación de puestos de trabajo y el pedido de mejoras en los planes sociales. En estas disputas se observa una mayor centralización de los conflictos donde las centrales sindicales, intersindicales, multisectoriales y frentes sindicales cobraron especial importancia, en tanto impulsaron movilizaciones masivas y huelgas generales.

En cuanto a los motivos de los conflictos llevados adelante por organizaciones de trabajadores, la resistencia frente a situaciones de crisis se mantuvo mayoritariamente en forma descentralizada, a nivel de los lugares de trabajo, pero incluyó crecientes acciones a nivel nacional, incorporando este reclamo en huelgas generales o provinciales y en numerosas movilizaciones masivas. Por otro lado, la resistencia a la pérdida salarial se plasmó en acciones centralizadas, mayoritariamente a nivel
de rama de actividad, mediante paros y movilizaciones por apertura o reapertura de paritarias por sector. Por último, la resistencia política se evidenció en movilizaciones masivas como las que reclamaron contra la reforma previsional y laboral a fines de 2017, y la que se opuso al proyecto de presupuesto 2019 a fines de 2018.

Respecto de cuáles fueron las organizaciones que sostuvieron estas luchas, se destaca a los trabajadores y las trabajadoras de la administración pública, docentes, de la salud, judiciales y universitarios/as. En este conjunto, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), fue el sindicato que impulsó la mayoría de las acciones de mayor intensidad, con un total de 720 medidas.

En el sector privado también se registró una gran cantidad de acciones conflictivas, que incluyeron actividades tales como: alimentación, construcción, transporte automotor de pasajeros, bancaria, metalurgia, prensa, energía, petróleo, transporte aéreo, transporte subterráneo y azucarera.

Por su parte, las organizaciones sociales realizaron decenas de movilizaciones con especial presencia en la Capital Federal en reclamo de puestos de trabajo, planes sociales, emergencia alimentaria, entre otras demandas.

En las conclusiones, el ODS destaca que “la clase obrera durante los primeros tres
años del gobierno de Cambiemos estuvo lejos de mostrar un estado de pasividad y llevó adelante acciones de resistencia que asumieron diversas formas, combinando medidas a nivel descentralizado (lugares de trabajo, localidades y provincias) con otras a nivel más agregado (movilizaciones nacionales, huelgas generales). A su vez, estas acciones se llevaron adelante en un contexto caracterizado por una fuerte respuesta estatal que incluyó la utilización de la fuerza pública para reprimir movilizaciones masivas y del aparato institucional para detener manifestantes y para abrir causas en la justicia penal”.

Además, destacan que esta información “permite confrontar con aquellas visiones y perspectivas que sostienen la existencia de una quietud de parte de la clase obrera ante las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Cambiemos. Por el contrario, cabe interrogarse acerca de la efectividad de las formas de resistencia llevadas adelante a lo largo de estos años. La respuesta en este caso dista de ser lineal. Por un lado, porque la magnitud del retroceso de la totalidad de los indicadores sociales impide caracterizarla como exitosa; por el otro, porque es posible asumir que dicha resistencia impidió que el ajuste de las políticas gubernamentales, y en definitiva su devenir en tanto proyecto político, pudieran profundizarse en estos cuatro años”.

En ese sentido, señalan que “es posible afirmar que las razones del fracaso de la reforma a la legislación laboral y previsional, e incluso del freno a una caída mayor del salario real, deben buscarse en la magnitud de la resistencia que la clase obrera planteó a través de múltiples formas de acción”.

Ver informe completo:  La_resistencia_obrera_durante_Cambiemos_ODS_y_SISMOS_final

* Comunicación CTA Autónoma

 

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