Las partidas y el punto de partida

 Por ATE y Amsafe Rosario* | El gobierno provincial elevó el valor de la ración de comedores y copa de leche en un 25 por ciento (desdoblado en 15 por ciento en marzo y 10 puntos más en julio). Desde ATE Rosario y la Secretaría de Asuntos Sociales de AMSAFE Rosario reiteramos que son insuficientes para lograr un menú adecuado.

COMEDORES ESCOLARES SANTAFESINOS: Las partidas y El punto de partida

El gobierno provincial elevó el valor de la ración de comedores y copa de leche en un 25 por ciento (desdoblado en 15 por ciento en marzo y 10 puntos más en julio), de acuerdo con lo estipulado en la Ley Provincial 13.296, que obliga a tomar como referencia la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto provincial de estadísticas y censos (IPEC) Desde ATE Rosario y la Secretaría de Asuntos Sociales de AMSAFE Rosario reiteramos que son insuficientes para lograr un menú adecuado.

Las partidas: números que ofenden

Con el nuevo incremento la inversión ascendería a $25,74 por ración de comedor y a $9,08 por ración de copa de leche. Este número incluye lo pagado a los agentes que elaboran y distribuyen las raciones, más el transporte. Despejados estos ítems por cada niño y niña, llegan a la escuela $10,37 y $3,54. Este ingreso se complementa con un aporte de la Nación (pomposamente llamado “refuerzo nutricional”) que aporta $1,61 para el comedor y $0,65 para la copa de leche (eso equivale a 20 gramos de carne y/o 20 cm3 de leche. No es un chiste son números reales).

Con $12 pesos se pueden comprar 80 gramos de carne o un cuarto de pan o 50 gramos de queso; con $4: media factura o 100 cm3 de leche. Los números no mienten, pero ofenden. En la región VI toman la leche aproximadamente 132 mil niños y niñas y asisten al comedor 52 mil. La provincia asume que el número se ha incrementado en los últimos tiempos. Este incremento está en coincidencia con los números del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que da cuenta del hecho de que casi el 50 % de nuestros niños y niñas son pobres y que muchos de ellos viven en condiciones de inseguridad alimentaria.

El punto de partida: el hambre es un crimen

Con mucha pompa y circunstancia el oficialismo informa el 25% de aumento en las partidas, un aumento que le seguiría los pasos a la escalada inflacionaria que golpea principalmente a los trabajadores. Pero el número sólo toma sentido si lo ponemos en perspectiva y hablamos de dónde partimos. Hace años que las partidas para comedor pierden por goleada contra la inflación. En este sentido, en términos futbolísticos, el Estado pretende empatar con un gol un partido que se pierde por goleada. La provincia destinaba a principios de año $2,80 para asistir en el desayuno o la merienda y $8,20 para el almuerzo o cena.

Con ese monto los agentes que trabajamos en las escuelas debíamos proveer a un niño o niña de la que tal vez fuera su única comida. Un desayuno y una copa de leche que complemente su alimentación aportando nutrientes esenciales como proteínas y minerales (calcio, hierro). El término complementariedad alimentaria, que el propio Ministerio sostiene, exige que el desayuno se componga de un lácteo (leche, queso o yogur) y una ración sólida y que en el menú no puede faltar la carne. Ahora, en plena crisis, la partida aumentó $1,23 y $0,42. Los números siguen ofendiendo. La pregunta cae por su propio peso. Y no se trata de cómo se puede prestar un servicio acorde con estos números sino, ¿dónde compran carne y leche nuestros funcionarios? ¿Es el mismo lugar donde realiza sus relevamientos el IPEC?

Desde la Secretaría de Asuntos Sociales de AMSAFE Rosario y ATE Rosario reiteramos que el comedor escolar no es sólo asistencia. Debería ser parte de una política educativa integral en la cual el alumnado pueda incorporar hábitos saludables de alimentación y prácticas de comensalidad. En la dura realidad, directores, docentes y asistentes escolares cada día afrontamos la imposición de los números reales y debemos generalizar el mate cocido con pan con dulce y nos las ingeniamos para “alargar” la comida, aguarla, meter más fideos para que los pibes y las pibas no se queden con hambre. También sufrimos la falta de personal y los problemas edilicios. Y así y todo, a pesar de las tablitas, del desprestigio y de nuestros sueldos, seguimos siendo parte del pueblo que lucha contra el crimen del hambre de nuestos niños y nuestras niñas.

*Equipo de Comunicación ATE Rosario.

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