#ParoNacional Dar la pelea también en Santa Fe

Por Comunicación CTAA*| En el contexto del paro nacional de la CTA Autónoma, que tuvo movilizaciones en distintos lugares de la provincia de Santa Fe y el país, las y los trabajadores estatales, de educación y salud marcharon contra las políticas de ajuste del gobierno en la capital santafesina.

El pasado miércoles, los sindicatos nucleados en ATE y la CTA Autónoma se movilizarán en distintos puntos del país. La medida es para “repudiar los despidos y las políticas de ajuste del gobierno nacional”, además en la jornada de protesta estuvieron algunos integrantes de la CTA Autónoma seccional Santa Fe junto con la Lista Verde de ATE de la ciudad capital.

La protesta tuvo lugar en la oficina administrativa del Ministerio de Salud de Nación, donde unánimemente se reclamo y exigió: Reapertura ya de paritarias; Contra el achicamiento de los ministerios en secretarías; Contra los despidos en agricultura familiar; En defensa de la educación publica y en apoyo a la lucha de los docentes universitarios.

 

El Secretario General de la CTA Autónoma ciudad de Santa Fe, Fernando Hadad expreso su visión sobre la actualidad política y económica del país luego de las últimas medidas del gobierno. El dirigente comunico a través del siguiente escrito como afectan las decisiones de gobierno a las y los trabajadores y cual es el lugar que debe ocupar la seccional de la CTA Autónoma Santa Fe.

Dar la pelea, por Fernando Hadad           

Algunos miembros del gobierno nacional aseguran que para implementar a pleno el actual modelo económico, necesitan tiempo para lograr en simultáneo un cambio cultural. Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que es de las pocas cosas en las que el presidente y su gabinete no mienten.

Para que este experimento económico centrado en la transferencia de ingresos, pueda cerrar sin que interfieran en su aplicación los irritantes y continuos cortes de calles, protestas, movilizaciones, ollas populares, paros, asambleas y demás acciones propias de la gran “grasa militante” -tal como nos calificó un ex ministro de economía imputado junto a Macri por el uso fraudulento de Lebacs-, es necesario un cambio social.

No alcanza con tener la Justicia y los medios de comunicación a disposición. El pueblo, el ciudadano de a pie, debe resignar sus expectativas de bienestar y aprender a sobrevivir en soledad en las entrañas de un sistema meritocrático y brutal, sin la ayuda de nadie, en especial del Estado. Lo que hoy está ocurriendo en un área tan sensible como la salud pública, mediante transformación del Ministerio de Salud en una Secretaría dependiente de Desarrollo Social, y la eliminación de la vacuna contra la meningitis para niños de 11 años del calendario oficial, son un claro ejemplo. Invertir en salud pública, ¿es un síntoma de equidad social, o es un gasto como cualquier otro?

Hadad

Para que la sociedad no considere a ésta y otras medidas como un avasallamiento de sus derechos, es necesario desde el poder trascender con su mensaje el ámbito de lo personal. Deben resetear parte del esquema social y, entre otras, eliminar de cuajo la idea de solidaridad como la esencia de lo colectivo para degradarla a una limosna, propina o changa, tal como sugirió una mediática diputada nacional.

Unos pocos cientos de ganadores, los dueños de casi todo, deben ser sostenidos por una masa de millones de trabajadores. Los resignados perdedores del sistema deben hacer carne que lo que ocurre no es más que el designio inamovible del Capital y de la herencia familiar, y que en ese sentido no hay nada que hacer. La grasa militante, a la que hizo referencia el ex ministro Prat Gay, es precisamente la que no se arrodilla y da la pelea en las calles frente a las injusticias que este sistema provoca, sin importar que parte de la estrategia del poder sea mostrar que ni la suma de la voluntad de millones de personas en las calles puede mover la aguja de sus decisiones.

En el reparto de la torta, los ganadores se quedaron con los grandes medios de comunicación. Desde allí se invierte mucho tiempo y dinero para transformar las pantallas de televisión y las páginas de periódicos en generadores de opinión, direccionadas a su beneficio, claro. Cada día logran sentar en la mesa de millones de hogares argentinos ávidos de información, a pseudo intelectuales, agresivos panelistas, y periodistas a sueldo que implantan de manera sincronizada las ideas “correctas”.

Como la gota que horada la roca, todos estos recursos son utilizados para convencernos de determinadas cuestiones de la agenda política que ellos manejan a su antojo. En estos días, esa cuestión pasa por hacernos entender/creer que “no podemos vivir en Argentina por encima de nuestras posibilidades”. Sobre esta afirmación, latiguillo de moda hasta el próximo tema de interés, podríamos hacernos algunas preguntas muy simples: ¿Quién determina cuáles son y hasta donde pueden llegar estas posibilidades?, y, cuando dicen “nuestras” ¿nos incluye a todos, o el marco de lo posible es sólo para algunos? El gobierno de Mauricio Macri promueve a través de medidas perfectamente estudiadas, ganancias exorbitantes para los bancos y los agroexportadores.

Los primeros registraron el pasado mes de julio ganancias por $ 14.600 millones, contra los $ 8.700 millones del mismo mes del 2017. Por su parte la internacionalización del precio de productos como el trigo a consecuencia de la eliminación de las retenciones, provocó aumentos de más del 100% interanual en productos de la canasta básica como el pan y los fideos secos (informe CEDEBH/agosto 2018). Paritarias tardías y famélicas, que ocasionan la caída del poder adquisitivo de los salarios por aumentos de precios superiores a los incrementos salariales demuestran a todas luces que el límite de lo posible no es para todos.

No hace mucho el ex presidente de Chile Sebastían Piñera, estando de visita en nuestro país, expresó frente a productores agropecuarios que Argentina es un país rico; sin embargo, casi al mismo tiempo, Oscar Aguad el por entonces diputado nacional y presidente de la bancada de la UCR, nos dijo que los argentinos debemos asumir que somos un país pobre, que no produce lo que necesita y que con el gobierno anterior vivimos una irrealidad. Otra vez surgen preguntas ¿es resorte de la política determinar lo que es real y lo que no? ¿Vamos a permitir que los parámetros de lo real y lo imaginario sean establecidos por los CEOs de Cambiemos? Y al final de cuentas, ¿somos ricos o pobres? Para no comprometer a nadie con la respuesta, algunos comunicadores apuestan por desviar la atención asegurando que ni lo uno ni lo otro, somos distintos. Es decir, ni ricos ni pobres, somos argentinos. Gracias a Luis Majul por ejemplo, uno de los periodistas mucho más que amigos del actual gobierno nacional, aprendimos que además de tener todos los climas, haber inventado la birome y el colectivo, somos el único país del mundo que no cumple la ley de gravedad económica: en estos pagos cuando aumenta la demanda de un producto su precio en lugar de subir, baja. Así de especiales somos. Así nos enseñan a no pensar desde la tele. El filósofo danés Kierkegaard afirmaba: “el hombre es absurdo, nunca usa las libertades que tiene y vive reclamando las que no tiene. Tiene libertad de pensamiento, pero exige libertad de expresión”.

Desde que el actual gobierno nacional asumiera en diciembre de 2015, desde la CTA Autónoma venimos denunciando hombro a hombro en las calles junto a los trabajadores los tarifazos, la importación indiscriminada que perjudica enormemente la producción nacional, en especial a las Pymes, y las medidas de desguace del Estado. A estas últimas el gobierno las aplica con especial virulencia, e incluyen el despido de miles de trabajadores, el desfinanciamiento de áreas sensibles como salud y educación, y la subejecución de partidas presupuestarias aprobadas.

A pesar de la aparente inoperancia de quienes operan desde las esferas más elevadas del poder, nada es casual. El Estado es el único contra-poder fáctico, la principal herramienta de la que disponen los pueblos para defenderse de la ambición desmedida de las grandes empresas y de los capitales especulativos.

  • Por Comunicación CTAA seccional Santa Fe

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