Raúl Daz: «En momentos adversos el sindicato sigue siendo un lugar de lucha y esperanza»

Por Comunicación CTAA*| Afiliado a ATE desde 2001 y habiendo pasado por varios cargos en la Comisión Administrativa de la Seccional Rosario, Raúl Daz hizo un balance de los últimos cuatro años, que lo tuvieron como Secretario General.

Raúl Daz es el Secretario General de ATE Rosario desde 2015, ocupó además los cargos de Secretario Adjunto durante el período 2011-2015 y Secretario de Prensa tras la importante elección del 2003, cuando se defendió el sindicato de la mafia que representaba el sector de Raúl Praino.

Siendo trabajador en el PAMI, se afilió al sindicato en 2001, donde el histórico dirigente Héctor Quagliaro le abrió las puertas. Más tarde, junto a Jorge Acedo y otros compañeros y compañeras vivieron importantes luchas que marcaron la línea del sindicato en general y de la seccional en particular. En esta entrevista realizó un balance del camino andado, como síntesis política de su mandato.

Tu gestión como Secretario General de ATE Rosario coincidió con los cuatro años de macrismo, en una batalla dura y desigual. ¿Qué implicó?
Raúl Daz (RD): Implicó el ataque sistemático hacia todos los sectores del Estado, particularmente del Estado Nacional. Y eso repercutió claramente en las condiciones de trabajo en los organismos públicos provinciales y municipales, lo que deriva en el costo político que el gobierno le hizo pagar a los trabajadores. Un gobierno de derecha, claramente identificado con los intereses que saquearon año a año nuestras riquezas. Para ellos, el costo político lo tenían que pagar los laburantes y el pueblo en general. Fue un tobogán en caída y quienes caímos fuimos nosotros, que día a día somos más pobres. Entonces hubo que enfrentar ese momento.

Acertamos con la estrategia de denunciar que había una reforma del Estado que iba a perjudicar a los sectores mayoritarios y fue lo que batallamos durante todo este tiempo, desde que se iniciaron los despidos en el Estado Nacional. Se luchó, estuvimos siempre luchando. Estuvimos en cada pelea, a donde nos llamaron fuimos y donde no nos llamaron la generamos. Teniendo en cuenta que teníamos un problema muy serio en relación a la precarización, que el kirchnerismo no resolvió, algo que no hay que negar porque son datos objetivos: un 50% de trabajo precario, número que se extiende en las provincias.

Este ciclo generó una enorme brecha entre los ricos más ricos y los pobres más pobres, algo que tiene que ver con políticas de ajuste sostenido, lo que llevó a muchos trabajadores a contarse entre los pobres o desocupados directamente, sin esperanzas, sin poder planificar el día a día, sobreviviendo. Sigue siendo una situación muy difícil, con un pasado y un presente muy complicado. El sindicato hizo todo y más para enfrentarlo. Y no fue sólo ATE: generamos política de alianzas, multisectoriales, políticas de encuentro, bregamos por la unidad de los trabajadores. También creció el grado de sindicalización, con más afiliaciones, por lo que en momentos adversos se vuelve a demostrar que la herramienta gremial sigue siendo un lugar de lucha y esperanza, espacio para discutir la situación de los trabajadores y las trabajadoras.

¿Qué medidas tomó el sindicato frente a esa situación política?
RD: ATE hizo más de 30 paros nacionales y sostuvo luchas en muchos sectores que se encararon desde la perspectiva de la autonomía de clase, desde los propios trabajadores y sus derechos, la defensa del trabajo. No lo hicimos pensándolo desde el aparato. Hay quienes lo piensan desde ahí, pensando en qué tajada pueden sacar para beneficiarse mostrando que luchan pero no defienden nada a los trabajadores y terminan siendo funcionales a las políticas que implementan los gobiernos.
Nosotros consideramos que lo importante era movilizarnos contra los tarifazos, los despidos y los empleos precarios. Propusimos una cantidad de iniciativas que buscaban mejorar los derechos de los trabajadores en forma genuina, desde y para los trabajadores. Eso define claramente qué tipo de organización somos.
Nosotros vivimos un ciclo en el que, por ejemplo, se aprobó la reforma previsional con la brutal represión de la protesta en la calle el 14 y el 18 de diciembre de 2017, después de que el gobierno había ganado las elecciones por más diferencia que con la que lo había hecho en 2015. La conciencia política de nuestro pueblo no aflora inmediatamente para contrarrestar esa política. Hay espacios y sectores que sí lo hacen, pero en el conjunto no vemos que el macrismo haya perdido la batalla cultural, con una caída abrupta de consenso entre la gente.

También hubo importantes luchas por los derechos humanos, de las mujeres, en las que ATE estuvo presente.
RD: En el plano político las luchas son por todo, no en el ámbito estrictamente gremial. Las formas de vida hoy son difíciles, pero no por eso nos olvidamos en estos años de Malvinas, o los 24 de marzo. Eso no está solo archivado en la memoria sino también activo en el día a día. Las crisis políticas de Argentina y la región tienen que ver con un modelo político que no beneficia a los trabajadores y al pueblo. Por eso el enemigo se disfraza en la actualidad para cometer los mismos crímenes que generaron cuando impunemente gobernaron bajo el terrorismo de Estado en América completa. Las consecuencias del modelo chileno deja en claro cómo sale la gente a defender la democracia. Todo esto tiene que ver con nuestra mirada sobre el mundo del trabajo, qué tipo de trabajo y empleo hay, qué tipo de Estado se posicionó en estos 4 años.
Por otro lado, no se puede soslayar, y es importantísimo, el trabajo del movimiento de mujeres y diversidad, que va integrando cada vez más la idea de la igualdad y la equidad, de paridad. Nosotros hemos peleado mucho por eso y es una parte importante de este proceso político. Pensamos el movimiento de mujeres para un Estado que sea equitativo, igualitario, donde lo que diga la Constitución Nacional en relación a los trabajadores y las trabajadoras no sea letra muerta, un Estado inclusivo, integral, pensandolo también desde el cambio del lenguaje, como está sucediendo. Es un movimiento social que cuestiona la forma de hacer política, que impulsa temas como el del aborto, que tiene que ver con la salud pública; las leyes contra la violencia laboral, contra los abusos de poder, contra el acoso sexual, contra los femicidios. En fin, habla de la vida misma. Eso atravesó a la sociedad y a nuestra propia organización, alimentando un proceso en el cual, en el término de cuatro años uno tuvo que cambiar el eje, haciendo lectura de la política que hay a nuestro alrededor, sin despegarnos de que este es un sindicato nacional que está íntimamente ligado al desarrollo de los movimientos sociales. Por algo la CTA, cuando se fundó en los ‘90, se pensó en ese sentido, como un gran movimiento de transformación político y cultural, solidario, autónomo, integral. Por eso hay que seguir atentos a los nuevos desafíos que estos tiempos nos van a poner por delante.

Este gobierno le pegó más fuerte a los sectores nacionales, pero también se hicieron desde el sindicato movidas muy importantes para contrarrestar ese embate. ¿Qué destacarías de todas esas luchas?
RD: Hubo en cada uno de los espacios de lucha en el INTI, en SENASA, en Fabricaciones Militares, en ENACOM, en CONICET y en todos, una mirada solidaria ante una situación de emergencia muy fuerte. En cada uno de esos lugares hubo despidos y centralmente se reclamó la reincorporación de todos y todas a su lugar de trabajo, tratando de impedir que se queden afuera.
Hoy podemos decir que estos organismos del Estado están, pero con cuatro años más de macrismo hubiera habido una reestructuración mucho más brutal de lo que es el Estado, una transformación donde seguramente los costos los hubiéramos seguido pagando nosotros. Destaco que ese proceso de lucha, en general y en particular, fueron denunciando la sistemática reforma laboral que por decreto vienen haciendo en los organismos públicos del Estado. No hay que olvidarse que también desarmaron ministerios.
Las políticas estuvieron centradas en atacar las condiciones de trabajo, no reformulando o reestructurando solamente, sino también atacando, estigmatizando a los empleados públicos, diciendo que estábamos de más o que éramos ñoquis. Y eso sin contar lo que sucedió también en otros organismos, donde además de los despidos se afectaron directamente derechos de la población, como ANSES, PAMI, Pensiones. Hoy esos organismos están desmantelados y hay que insertarles proyectos, porque sacaron recursos a 17 millones de personas.

En ese marco, ¿cómo fue la disputa a nivel provincial?
RD: En lo provincial tuvimos un espacio de discusión muy fuerte porque tenemos un gobierno que se jacta de que defiende la salud, la educación, el empleo, que dice que paga mejor que en otras provincias, y nosotros demostramos todo lo contrario.
En esta etapa de crisis política, costó mucho mostrar el modelo gremial participativo, colectivo, democrático, plural. Triunfa más el servilismo que la lucha de clases sobre el salario y las condiciones de vida de los trabajadores, que si bien hemos hecho agenda sobre estas cuestiones, ha costado instalarlo en el proceso político de los trabajadores. En ATE a nivel nacional claramente hay un modelo que gana, pero en Santa Fe nos ha costado el doble. Sin embargo, crecimos, fiscalizamos en toda la provincia, peleamos por este modelo y Rosario volvió a aportar una cantidad de votos importante contra un modelo gremial que deja muchos espacios para desarrollar otro tipo de política.
El propio CDP, encabezado por (Jorge) Hoffmann que ya lleva 28 años y seguirá otros 4 años más como secretario general, deja huecos muy importantes, como no representar a los trabajadores municipales que tienen mucho por construir y hacer. Lo vimos en Rosario, con cero participación y sin preocuparse por toda la organización que desarrollamos en el ámbito de la municipalidad. Nunca articuló con las seccionales, dejándolas fuera de las decisiones políticas, monopolizando la decisión política. Es decir, tanto en el comportamiento en la paritaria, como internamente en cuanto a la democracia sindical, se complementó, no se puede separar una cosa de la otra, siempre son más afines a las necesidades de los gobiernos que a las de los trabajadores.
Lo que pasó es que la realidad nacional nos absorbió, lo vemos en los niveles de coparticipación, desapareció el fondo nacional sojero, las inversiones, Santa Fe perdió plata. Entonces todo estaba supeditado a lo que pasaba a nivel nacional y no pudimos instalar un proceso democrático con más fortaleza en la paritaria de la provincia de Santa Fe en relación a los salarios y las condiciones de trabajo. Igual, nunca dejamos de hacer lo que teníamos que hacer, no podemos perder de vista la búsqueda de democratizar las relaciones laborales, eso es clave. Y ahí hablamos de salarios, de un proceso de convenio colectivo (CCT) que hay que construir en la provincia de Santa Fe, de consulta permanente a los trabajadores y las trabajadoras. La disputa continúa.
ATE sigue siendo una herramienta que se posiciona en defensa de los trabajadores, ve el mundo desde ese lugar, propone agenda desde los trabajadores y no negocia en contra de sus intereses. Hay esperanza porque ATE tiene una propuesta para defender intereses que son clave para el desarrollo del Estado, para la economía, tiene una propuesta política que le hacemos a la sociedad, sigue vigente la consigna “mi trabajo son tus derechos”.

¿Qué es lo más saliente en el ámbito municipal?
RD: El reconocimiento de ATE, sin dudas. Y vamos por más, porque vamos por el reconocimiento en Villa Constitución también. Hoy en todo el país hay 1200 municipios y comunas donde ATE tiene representación. Lo de Rosario ha sido un éxito en cuanto a la propuesta política de hacer entender que la representación gremial ya no es más de uno solo, que también está ATE, que tiene una impronta política de los trabajadores para los trabajadores. Hay que respetar la decisión libre de los trabajadores y las trabajadoras de querer organizarse en función de los derechos que faltan en municipios y comunas, que es el Estado que está relacionado directamente al territorio, con la ciudad, con el pueblo. En Rosario, sectores como el SPVyH, Desarrollo Social, Economía Social, Cultura, Salud, han demostrado que hay una idea de organización distinta a la verticalista, que pone por delante la organización colectiva y en base a eso defendemos a quienes están precarizados, con salarios más bajos, etc. ATE se instaló y se incorporó a la discusión política y tenemos que seguir pensando qué Estado queremos para la municipalidad de Rosario, ya que el sindicato es un actor importante para el desarrollo de ese tipo de políticas. Así que hay un camino para seguir batallando.

¿Qué balance general hacés de esta gestión que termina en ATE Rosario?
RD: Yo ingresé al sindicato en 2001, cuando me afilié. Fui delegado del sector en PAMI, fui parte de la Junta Interna, Secretario de Prensa de la seccional, luego Adjunto y Secretario General. Independientemente de quién gobierne, lo que se construyó en este período fue una instancia de los trabajadores y para los trabajadores, siempre con el sueño de construir un mundo mejor. Sin olvidarnos de la historia, de dónde venimos, de quienes recorrieron ATE por varios caminos y resistieron a varias dictaduras. Yo no me olvido nunca de (Héctor) Quagliaro, que nos abrió la puerta. Después compartimos con Jorge (Acedo) una etapa nueva en la que se abrieron otras perspectivas de trabajo, dinámicas, con muchos jóvenes, y creo que fuimos pioneros en la lucha contra la precarización laboral: la marcha negra, denunciar los trabajadores contratados en el IPEC, la experiencia de Promoción Social de la municipalidad con la carpa, las luchas en el PAMI y en Fábrica Militar donde también se hicieron acampes. Hay símbolos que ponen al sindicato en un lugar de lucha pero también de propuestas, luchando y proponiendo. Estos años fueron importantes porque propusimos muchas cosas que están vigentes, un camino que permitirá seguir discutiendo en los años que vengan las condiciones laborales y de vida de los trabajadores y las trabajadoras del Estado, con la idea de que nunca más el neoliberalismo o un gobierno como el de Macri se instale con la fuerza en que lo hizo estos cuatro años. Si perdieron es porque este pueblo tiene vigentes sus convicciones democráticas y el laburo de muchos y muchas en estos años hizo que eso no se perdiera de vista.
Me considero un militante, una persona que milita por las causas justas, y seguiremos protagonizando en lo colectivo. El cargo es lo de menos y siempre tiene que estar en función de la lucha, que es lo más importante.

* Equipo de Comunicación ATE Rosario

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