Rondas debate: la memoria germina como motor para construir el presente de lucha

Por Sofia Alberti* | La CTA Autónoma junto a ATE Rosario y la Asamblea 19 y 20, realizaron una jornada de charlas en el marco del aniversario de los hechos de diciembre de 2001. Las memorias de las y los protagonistas, las luchas dadas en estos años en defensa de las infancias, los desafíos que vienen, compartidos en mates, miradas y muchas ganas de seguir construyendo.

Como parte de las actividades que se realizaron en Rosario a 17 años de la rebelión popular y la masacre de 2001 que dejó 39 muertes a nivel nacional, de las cuales 9 fueron en nuestra provincia (ver NOTA ACTO TRIBUNALES y NOTA MARCHA), se convocó a un ejercicio de memoria colectiva.

Desde la mañana en ATE Rosario, circularon compañeras y compañeros recuperando relatos, experiencias y balances de aquellas jornadas y estas casi dos décadas de lucha bajo tres ejes: “Paren de disparar que hay pibes comiendo”, que remite a la última frase dicha por Claudio ‘Pocho’ Lepratti antes de ser asesinado en su lugar de trabajo el 19 de diciembre de 2001; “El hambre es un crimen”, que recogió la histórica consigna del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo; y “Un mundo donde quepan todos los mundos”, como propuesta de cara a futuro. Además, niñes y jóvenes desarrollaron actividades artísticas y presentaron una teatralización de lo que representa el Decreto Bullrich que legaliza el gatillo fácil.

Aprendizajes

Federico Garat es abogado y fue parte de la Comisión Investigadora No Gubernamental de los crímenes del 2001 y representante legal de la familia de ‘Pocho’ Lepratti. “Fue el pueblo la víctima de estos hechos. Gatillaron contra él y en ese dolor es el pueblo el que seguirá resistiendo”, aseguró.  Compartiendo su propia experiencia rescató la “historia de vida, de lucha, donde el dolor se transforma en un colectivo”. En ese sentido resaltó el trabajo de la Comisión que se formó rápidamente y a partir de la negativa de las cámaras legislativas de asumir su rol en la investigación de los hechos protagonizados por las fuerzas de seguridad pública en ese momento bajo mando político del gobernador Carlos Alberto Reutemann.

Garat

Sobre la represión, consideró que el 19 y 20 “hubo víctimas seleccionadas por el espacio, no hubo ninguna que haya estado en el centro de la ciudad. El objetivo estuvo primero en el ámbito físico de los asesinatos, salvo en capital federal, donde el pueblo intento llegar al máximo espacio representativo de lo público (por la Plaza de Mayo) e intentaron acallar la voz del pueblo. Ningún caso tiene ningún viso de justificación, incluso en que estuviera comprometida la vida del agresor o victimario. Hubo un diseño político en el que se acallaron las voces. Hubo vía libre a la policía”.

Celeste Lepratti, hermana de Pocho, dijo que “si no fuera por almanaque no parecen 17 años. No hay día que no se sienta la ausencia del ser querido. Como me decía un hijo de desaparecido en la última dictadura, la falta de justicia y la impunidad de quienes llevaron adelante las atrocidades, no permite pasar a otra instancia, un cierre, siempre estamos con los sentimientos muy frescos”.

Lepratti

“Ayer (por el 19 de diciembre) nos encontramos en el Cementerio La Piedad, para la recordación intima, después en Tribunales como todos los años. Los familiares, particularmente Lila (Mansilla, mamá de Yanina García, asesinada) decía que se siente sola y eso duele tanto. Porque no es sólo la sensación de Lila, sino de lo que le pasa a las familias. Las balas de la impunidad matan, así perdimos a padres, a madres, hijos, a otros integrantes que los mató la impunidad”, expresó Lepratti.

Asimismo agradeció a quienes siempre acompañaron el camino de la lucha y que les permitieron seguir adelante incluso a personas como ella, que no venían de experiencias políticas militantes. “Sin el trabajo de la Comisión Investigadora No Gubernamental, no estaríamos aquí, de allí nace también la Asamblea 19 y 20 que nos reúne a los familiares y organizaciones”, ponderó. Si habrá cambiado el camino de la propia Celeste lo sucedido que hoy, luego de 17 años de aquella dolorosa pérdida de su hermano, construyó desde abajo su banca en el Concejo Municipal de Rosario, donde sigue expresando las necesidades de los sectores más castigados.

Días en las calles

Gustavo Terés, Secretario General de la CTAA Rosario, recordó que en 2001 la mayoría de los dirigentes eran delegados de base de sus sindicatos, opositores en general a las direcciones del momento.

“Ese 19 de diciembre estábamos en la mutual de ATE. Esa rebelión no fue algo preparado, donde había organizaciones preparadas para salir, fue un pueblo que salió a la calle como pudo. Teníamos una sola referencia política: una olla popular en Humanidades y Artes y todos pasaban por ahí a ver qué pasaba. No había celular, ni nada. En un momento suena el teléfono de la mutual e informan que habían asesinado a un compañero llamado Claudio en la escuela Serrano. En las Flores el Pocho era Claudio, asistente escolar. Su militancia y pasión estaba en Ludueña. En ese momento todo fue indignación, tristeza, impotencia. Mientras, de a miles las personas marchaban por Avenida Pellegrini, por distintas arterias y las columnas se trasladaban sin conducción”, recordó.

Terés

“Es necesario reivindicar esa historia y los testimonios, que dejó una huella muy grande. Somos todos hijos de esa camada que se formó con las asambleas barriales los movimientos de trabajadores desocupados, organizados con una potencia que siguen teniendo hoy”, analizó.

Los años posteriores al 2001 también estuvieron atravesados por inmensas gestas populares y movilizaciones. El Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo nació en 1987 y llegó a reunir 400 organizaciones del país que trabajaban con los chicos y chicas. El Movimiento parió cinco marchas nacionales, con la infancia puesta en el centro de la escena en su propia voz. Mariel Vallasciani, integró ese espacio y consideró fundamental “recuperar la historia donde nos encontrábamos todos y no había distancias, porque estábamos convencidos de defender la vida de los pibes: teníamos que parar el genocidio del hambre”.

Vallasciani

Mariel actualmente forma parte del Instituto de Infancias del Colegio de Psicólogos, y del encuentro de organizaciones sociales por la infancia y juventud y expresó que “poner la historia en esta ronda hace que nos sintamos un poquito más fuertes ante los embates del hoy”.  En 2001 justamente fue la primera marcha nacional desde La Quiaca a Buenos Aires. Las movilizaciones se preparaban con nueve meses de anticipación, con mucho trabajo y producción de los propios pibes y pibas acerca de por qué realizarla. Había además un empalme indisociable entre la defensa de la infancia y la defensa de los trabajadores y trabajadoras. De aquellos años quizás uno de los mayores logros políticos fue “visibilizar que era un crimen que en este país un solo chico muriera de hambre”.

“Hay que recuperar la memoria para avanzar en las estrategias para que las políticas que atentan contra la vida no vayan contra nosotros. Como decía (el padre de Ludueña) Edgardo Montaldo aplicar esto de ‘me voy a dormir pensando a favor de quien y en contra de quien actué en el día’”, analizó.

En este sentido, Mariel consideró que es necesario recuperar a la ternura como cuestión política. “Tenemos que redoblar esa apuesta porque no se está mirando con ternura a los pibes. Tenemos que volver a instalarlo.  La mirada hacia los niños va cambiando, hoy da más ternura la imagen de un gato o un perro. Tenemos que ver cómo los niños pueden empezar a sentirse persona, sacarlos de la supervivencia y que se sientan personas que pueden elegir aun en lo más mínimo”.

Desde el pie

Según datos de UNICEF el 48% de los niños y niñas de Argentina hoy son pobres y casi 3,5 millones viven en hogares con dificultades para acceder a alimentos en cantidad y calidad. El Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la UCA arroja índices aún más dolorosos: 1,5 millones de niños, niñas y adolescentes padecen hambre (inseguridad alimentaria severa) en el país que puede alimentar a 400 millones de personas.

Campos

Por eso, en estas coyunturas es que las organizaciones sociales, muchas de ellas empujadas por mujeres de los barrios populares, salen a la resistencia.  Andrea Campos es integrante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y coordina la feria local. “Cada vez más compañeros y compañeras se quedan sin trabajo. Inventamos nuestro trabajo para seguir adelante”, expresó. Para Campos, hoy los pibes en las barriadas atraviesan situaciones críticas porque “nadie se hace cargo”. Cuestionó que desde el gobierno nacional se acuse a CTEP de “planeros” y consideró que “la organización es en la calle y es la organización colectiva del trabajo, reconociendo que cada compañero y compañera tienen derechos porque son trabajadores”

“Las compañeras cuentan que los merenderos ahora son comedores y te plantean que tienen un cupo y les parte el alma cuando cada vez más niños vienen pidiendo raciones para otros miembros de la familia”, contó.

Almirón

Sobre este punto, Lorena Almirón, Secretaria Adjunta de ATE Rosario y de Organización de la CTAA Rosario recordó que de pequeña asistía a los comedores escolares en Santa Lucía donde, de adulta, terminó trabajando como asistente escolar. “En 2001 estaba como trabajadora del comedor escolar en el barrio y veíamos como todos sufríamos la crisis, no te alcanzaba la plata. Los pibes venían descalzos a la escuela, o venia un día cada hermano para usar el calzado. El tupper era como un útil más, había colas pidiendo comida para las familias. Hoy seguimos diciendo las mismas cosas porque las necesidades se han sostenido: de las 65 mil raciones de copa de leche en 2001 pasamos a 132 mil hoy”.

“En el barrio el comedor es muy importante y surgió por la necesidad en la década del 80, cuando los maestros y maestras veían que los pibes se dormían en la escuela y al preguntarles les decían que era porque no comían. Pese a los años que pasaron no podemos lograr que los pibes puedan comer en sus casas. Trabajamos para eso todos los días, los que estamos acá y muchos que no conocemos”, aseguró.

Por eso, de cara al 2019 las Rondas Debate se llevaron el desafío de seguir andando memoria, lucha y organización, para unificar las fuerzas con el objetivo terminar con la impunidad de la injusticia, con la impunidad de los beneficiarios del hambre de nuestros pibes pibas, para ponernos de acuerdo que sólo en unidad y con ternura podremos construir ese mundo donde quepan todos los mundos.

*Nota y fotos: Sofía Alberti, Comunicación CTAA Rosario

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