Salud: cómo viven los trabajadores que no cobran

Por Comunicación CTAA* | Este 7 de junio se realizó un paro del sector salud impulsado por los sindicatos ATE Rosario y Siprus. El motivo fue el sostenimiento de deudas salariales por parte del Estado provincial, que en algunos casos llegan a los sueldos de un año entero. ¿Qué dicen quienes no perciben sus sueldos? Compartimos la carta de una trabajadora.

Trabajadora de la Salud. Foto: Sofía Alberti

Al inicio de la era Macri reapareció el concepto “ñoqui” para meter en la misma bolsa a un monton de laburantes diciendo que cobraban sin trabajar y justificar así despidos masivos en el Estado. El tema llenó grillas de tv y radio y ofuscaba las discusiones entre la ciudadanía. Pero pese a que hay trabajadores de la salud provincial que llevan hasta un año sin cobrar, nadie acuñó el término para el trabajador que trabaja y no cobra. La dramática situación no llena las grillas de ningún medio ni ofusca a ‘la gente’ en foros y calles.

Foto: Sofía Alberti

Por la falta de cumplimiento del pago que la Provincia dijo que realizaría en Mayo para cubrir las deudas, ATE Rosario y Siprus llamaron aun nuevo paro en la salud pública por 24 horas reclamando que la Provincia cumpla con los más de 150 trabajadores afectados en la zona de Rosario. Compartimos la carta escrita por una compañera enfermera que no cobra su sueldo desde noviembre de 2016. La misma fue publicada en el segmento de Cartas de Lectores de Diario La Capital.


El paro nuestro de cada día

Soy profesional de la salud y trabajo como enfermera bajo las órdenes del Ministerio de Salud de la provincia. Desde el 14 de noviembre de 2016 a la fecha no he percibido mi salario mensual.

Junto a otros profesionales cuyos haberes son adeudados, seguimos trabajando, todos los días cumpliendo con los compromisos horarios, tareas encomendadas, rutinas de trabajo y resolviendo situaciones que a diario se presentan en nuestro lugar de trabajo.

Se hizo natural un par de meses en la espera del cobro, sabiendo que cada trabajador de la salud que hubiera transitado sus comienzos en el Estado argumentaban como una realidad que todos debíamos esperar.

Era una condición ser paciente. Formar parte del staff del Estado provincial necesitaba no sólo un expediente que mostrara su perfil idóneo, capacitado, formado, escalafonado, con mención honorífica e incluso con puntaje perfecto, sino que fundamentalmente el trabajador callara sus necesidades, no asumiera compromisos crediticios, no usara su tarjeta de crédito, no comprara alimentos, no pagara sus impuestos, no pagara sus servicios de teléfono o de red, ni de gas, aguas, ni de luz eléctrica, porque debía esperar para cobrar. Cumpliendo su jornada laboral, aún muchas veces sin derecho a enfermarse o a pedir artículos.

El tiempo siguió pasando, sin lugar a dudas aún esperamos, con la perturbadora realidad que aquel que no se humille a solicitar a sus familiares y amigos un préstamo por mes, debe enfrentar la crisis sin adaptarse y sufriendo un estrés que no sólo enferma al trabajador sino que daña su empatía con el resto, incluso en su hogar y con su vida de relación. Esa empatía que necesita el trabajador para mantener una mirada profunda al servicio de la comunidad, previniendo la enfermedad, que en el equipo de APS es indispensable.

Sé que en algún momento mi realidad tomará el rumbo que corresponde, aun así la salud pública está en riesgo mientras permitamos que se naturalice la espera del cobro del salario, sea cual sea la razón; ningún empleador en el ejercicio del poder fijando horarios de trabajo, estableciendo la manera, la forma, controlando la ejecución mostrando de este modo que es el jefe, puede dejar de pagar el salario de su trabajador.

Estoy segura de que no somos todos los que nos presentamos en cada asamblea de definición a quienes el Estado adeuda su salario; somos muchos más, y aunque en esta sección de carta de lectores, no haya un me gusta, por cada profesional que esté afectado a la deuda, podrá cada uno de nosotros copiar y pegar en su muro la misiva, y así veremos que no estamos solos. Gracias.

Gloria Morel

DNI 18.215.441

Comunicación CTA Autónoma

 

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